sábado, 18 de noviembre de 2017

Por fin veré a Perú en el mundial

 


El miércoles 15 de noviembre, fue el último partido para la clasificación de Perú a un mundial luego de 36 largos años. En mi trabajo salieron a las 2:30pm, el 90% estaba con la camiseta peruana, esta vez me sentí mal al no ponerme porque no tenía. Había más tráfico de lo normal, la gente en las calles estaba con la camiseta, las banderas colgadas en las casas como en julio, se notaba la angustia y los nervios ya que jugaban a las 9pm. Los ánimos de todas las personas estaban al tope, ya se había empatado en Nueva Zelanda y se vio que ellos eran un equipo limitado, ganable.

Y así fue, ganamos. Con Goles de Farfán y Ramos. Toda mi cuadra gritó cada gol y en mi casa, me sorprendió mi mamá, que no solía celebrar los goles con tal entusiasmo.

Tuvieron que pasar ocho mundiales para que llegue este momento y no por nada la celebración en las calles peruanas estalló apenas se escuchó el pitazo final. Lo más bonito, fue que personas desconocidas se abrazaban, que la mayoría tenía los ojos humedecidos y todos estábamos unidos por el logro mundialista. En las calles, las banderas rojas y blancas se agitan sobre un mar de gente abriendo cervezas, gritando, saltando y abrazándose. Y lo más curioso, es que tras el gol de Farfan, los acelerómetros del IGP marcaron un microsismo de 1 grado de escala Richter, saltamos tanto que provocamos que la tierra tiemble.

Hoy, dos días después de la clasificación peruana al mundial seguí viendo a las personas con la camiseta de la selección, en mi oficina estábamos felices por ello, hablamos sobre el partido, el aprender ruso, los memes, en verdad el ambiente era otro, la alegría era patente.

Ayer fue feriado y la pasé como si hubiera sido al día siguiente de año nuevo, que hoy al regresar al trabajo tenía una enorme pereza encima, ahora menos mal es viernes.

Ese jueves salí un rato por la mañana para tomar foto a los periódicos y comprarme uno de recuerdo, que como nunca a las 9am quedaban pocos, recorrí varios quioscos y en todos estaban así, sólo con 3 ó 4 ejemplares de cada uno. Ese día los diarios volaron temprano y con justificación. Un señor se acercó y me dijo: Vas a ver por primera vez a Perú en un mundial, ya sabrás lo que se siente. Yo sonreí, le dije que sí, por fin, que había esperado mucho y al irse, me estrechó la mano.

Debo reconocer que aún sigo viendo los videos de los dos goles y hasta ahora me emociono con la narración y también de los comentaristas extranjeros, de la reacción de la gente al momento de las anotaciones, de esos recuentos de lo que fue esta clasificatoria, los gritos, los cánticos y toda muestra de felicidad de cada amigo que leo. 

Ellos cumplieron e hicieron una gran labor en el campo. Nos toca a nosotros hacerlo fuera de él y que el buen peruano no sólo sea de un 15 de noviembre. Que el buen peruano sea de todos los días. En la casa, en la calle, en el trabajo y donde vayamos. Sin excusas, sin envidia, sin maldad, sin mala leche.

¿Se puede?... claro que se puede.

Creo que como país hemos experimentado algo importante, claro que el fútbol no nos hace patriotas ni mejores personas, pero como se ha visto, ha sido un medio por el cual muchos se han unido y que es algo que debemos replicar no solo en momentos buenos. Sé que vivir la utopía unos días no hace de esta una realidad pero creo que podríamos intentarlo y de lograrlo, muchas cosas mejorarían de forma increíble en nuestra sociedad.

El peruano es unido, es amable y es una pena que algunas personas fallen al país, el Perú es hermoso en todo sentido y me afecta cuando gente de mierda mancha su nombre. Pues lo digo porque ante la adversidad, por ejemplo, el último Niño Costero, mucha gente donó dinero, ropa y llevó ayuda a las zonas afectadas, también por el terremoto en Pisco en el 2007 y en el de Arequipa en el 2001 y me gustaría mucho que en los buenos momentos no nos hagamos daño, seamos unidos como cuando Perú juega.

Espero que podamos mantener esta actitud mucho tiempo más y espero que no tengamos que pasar por esto para poder ver esta actitud social. Hoy somos ganadores, seámoslo siempre, podemos mejorar señores, esta vez no perdimos, ya la gente había hecho de la derrota una forma de vivir y eso hace mucho mal a la sociedad.

Que el 2018 sea mejor, que ir a un mundial cambie nuestra sociedad, ya que es algo fuera de lo común por lo que estamos pasando en mucho tiempo, no esperemos que pase un desastre para cambiar.

viernes, 13 de octubre de 2017

Amarrarte para amarte

"La gente no tiene idea de hasta qué punto es arrastrada por el miedo.
 Este miedo no es fácilmente definible. Hay momentos en que 
este miedo se vuelve casi una obsesión" - George Gurdjieff

Como cada mediodía Joahnte Fornikov se encontraba con Molly Hendo en la fotocopiadora, donde mayormente tenían que sacar varios juegos de documentos de la oficina. Aprovechando el tiempo, siempre charlaban, pues la química entre ellos era maravillosa, cualquiera los podía confundir como enamorados, tan solo se conocían menos de un año, a pesar de que la oficina de Fornikov quedaba al frente de ella, eso no fue impedimento para tratarse. Ellos se llamaban por su nombre, a pesar de las políticas de la empresa, el de "todos los empleados deben de llamarse por su apellido".

Todo estaba bien hasta que Soto, el mejor amigo de Fornikov, le dijo que había escuchado un rumor de que a la Hendo le gustaba un tal Condori, que trabajaba dos pisos abajo. Fornikov se quedó helado, como si le hubieran dicho que un familiar suyo había fallecido o que le quedaba un mes de vida. Fue un golpe duro para él y esa noche no pudo dormir.

Desde ese día cambió. Se notaba cuando caminaba y en cada momento pensaba en Hendo, en Condori y las ilusiones rotas que tenía hacia ella porque sus sentimientos no eran de sólo amigos.

— ¿Te pasa algo? — preguntó Molly
— No, todo bien, sólo algo estresado por el trabajo y un poco pensativo por unos gastos — decía Joahnte como excusa.

Un viernes, de regreso a su casa, se topó con un poste y en él había un cartón cochino y llamativo: "Chiclayano, amarro tu amor imposible" y en la otra cuadra otro aviso: "Curandera norteña, amarres en 24 horas", Fornikov sintió que era un mensaje divino, que todo había confabulado para que se cruce con esos letreruchos, no lo pensó y lo tomó como la única solución para que Hendo se olvide de Condori y ellos al fin puedan iniciar una relación.


Al día siguiente decidió llamar a la curandera norteña, luego de conversar, lo citó a su local. 

Ella, con apariencia de bruja de Disney, era muy locuaz y convencedora como político de temer. Le dijo que su trabajo era 100% efectivo, que sus rituales de magia blanca nunca fallaban. Tan solo necesitaba el nombre completo, un poco de cabello, una foto y una prenda de la chica. Además, funcionaba en 24 horas y que el hechizo nunca se iba a romper. La felicidad de Fornikov creció de forma exponencial.

Y llegó la fecha esperada… el lunes al mediodía nuevamente coincidieron en la fotocopiadora, ya estaba de mejor ánimo y Hendo lo notó. Entre risas y risas, él la abrazó y le sacó un poco de cabello.
Luego le contó que necesitaba 700 soles para pagar una cuenta urgente. Pero ella no cargaba tal cantidad, le dijo que a la salida le acompañe a su casa para prestarle y así quedaron.
A la salida tomaron el servicio de taxi Uber y llegaron en media hora. Entraron a su casa, ella de inmediato le dijo que tenía que tomar una ducha y luego buscaba el dinero. Todo estaba resultando como lo planeó Fornikov.

— Te espero — dijo. Al instante Molly se metió a la ducha.

Él se dirigió a su habitación para buscar en el ropero alguna ropa interior, al instante sacó un calzón, escogió uno de color bermellón y lo guardó en su maleta. Quince minutos después, ella salió, le dio el dinero y se fue de su casa a buscar a la curandera norteña.

Tras el largo viaje llegó al local de la une parejas, le entregó todo lo que había pedido y sin pensarlo le pagó sus merecidos 1000 soles. Ella procedió a contarle los pasos que tenía que seguir: El miércoles por la mañana, apenas la encuentres, mírala profundamente y la besas al instante, así el hechizo hará efecto. El martes escóndete de ella, que no te vea.

Fornikov quería que todo salga perfecto y decidió faltar el martes a su trabajo, porque era difícil que no se vean.
Al día siguiente, a las 9 am, Fornikov la ve de lejos y apresuradamente camina hacia Hendo sin quitarle la mirada; en un sutil intento él se acerca a besarla y ella lo esquiva alejándolo.

— ¡Qué haces Fornikov! — Molly no entendía lo que pasaba
— Estoy enamorado de ti — respondió
— Lo siento, pero desde ayer… estoy con Condori.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

La venezolana que me robó el corazón


Leía los periódicos en el pequeño puesto que estaba entre la alameda Chabuca Granda y el Palacio de Gobierno, en esos duros días de la huelga de maestros y de médicos, de la corrupción y la influencia de Odebrecht en el Perú. Agaché la cabeza, metí mis manos en los bolsillos y decidí caminar hasta la Real Plaza del Centro Cívico. 

Mientras caminaba por la plaza de Armas, ya no escuchaba a los que hacían tours en el Cerro San Cristóbal, por la tragedia sucedida hace unas semanas, del cual la informalidad y el descuido fueron los protagonistas de lo sucedido. Crucé la pista hacia el Jr. de la Unión y me di cuenta que, a pesar de la masa de transeúntes que caminan por allí en todas las direcciones, siguen pululando ambulantes, aquellos que ahora venden esos palitos para selfies, dulces, juguetes de todo tipo y más que nada el famoso finger spinner. Entre ambulantes, todo alrededor estaba cubierto por tiendas de ropa y comidas, un bullicio total, nada cambiaba desde la primera vez que caminé por ahí, que fue aproximadamente a los 10 años.

Más allá, mientras esperaba que el semáforo cambie a verde, al frente veía mendigos sentados alrededor de la iglesia La Merced y aunque estén sufriendo en este mundo, los religiosos los consuelan con la frase: “Dichosos los pobres, porque ustedes son el reino de Dios”, al menos estarán en su reino, que más quieren.

Luego me encontré cerca de Ripley, lo que fue el Palais Concert, y se me viene a la mente aquella frase del gran Abraham Valdelomar: "El Perú es Lima. Lima es el Jirón de la Unión. El Jirón de la Unión es el Palais Concert y el Palais Concert soy yo”. Qué pensará ahora que es una tienda por departamentos y no un centro cultural. Mientras pienso sobre aquellos años, me veo interrumpido por la llegada apresurada del metropolitano.
 

Todo seguía igual, hasta que oí un grito diferente: Arepas, areeepas, areeepas. Sí, muchos venezolanos vendiendo arepas, tisana y bombitas. Aquellas arepas eran el bocadito que todo venezolano vendía apenas llegaba. A 5 soles señores, decía uno con su clásico gorro alusivo a su bandera; otros tenían la bandera de su país en forma de casaca. Y por cada 100 metros me cruzaba con otro, junto a los gritos de aquellos que ofrecen tatuajes baratos.

Esquivando a la gente, aguantando el bullicio, estaba por terminar mi odisea cuando vi a lo lejos la plaza San Martín. En eso apareció ella, la reconocí rápidamente por su acento venezolano. Era tan hermosa, ella confirmaba la belleza venezolana, país que tiene la mayor cantidad de mises Universo y Mundo de Sudamérica. Nos cruzamos, así que sin pensarlo decidí comprarle unas bombitas. Mientras le hablaba me dijo que estaba muy cansada, que desde las 9am estaba parada. Así que se sentó cerca de un árbol para darme un par de bombitas.

Le pregunté muchas cosas, entre ellas me respondió que estaba desde abril de este año en el Perú, que empezó vendiendo arepas, antes por el Jockey Plaza y como se había mudado, ahora lo hacía en el centro desde junio. Tenía 28 años, había estudiado comunicaciones y que aún no tenía todos sus papeles aquí porque quisiera ejercer su profesión y que por ahora está día a día vendiendo. Pero no tiene vergüenza, ella se siente valiente al venir a otro país a vivir, a lucharla, porque no quiere sobrevivir en Venezuela, las cosas están duras allá y siente que corre peligro. 
Espera algún día regresar, aunque por ahora está pensando que sus padres y sus dos hermanos vengan. A pesar de todo, extraña su ciudad y su rutina, pero hay decisiones que hay que tomar y mientras más duras lo son, es más satisfactorio saber que fue la mejor. Ella es fuerte, como todos sus compatriotas en estos momentos duros. Ella me enseñó a no morir arrodillado y que ante la adversidad siempre hay un camino. 

Me alegró el día conocerla un poco, encontrarla fue hallar una flor en medio de escombros. Ella era muy bella y lo mejor, que es mucho más por dentro.  

domingo, 27 de agosto de 2017

Sirio


Te cuento que hay una estrella que me recuerda a ti, ella es Sirio, que al igual que tú, siempre brillabas y destacabas entre todas las personas. Así como le dabas luz a mi vida.

Y ahora ese brillo tuyo se apagó y no he hallado alguna luz similar. Hay tantas cosas que quedaron pendientes, como un café en Plaza San Miguel, la cerveza en el Munich en el centro, nuestro vuelo en parapente en Miraflores o un tango que me retaste el año
pasado. 

Estas semanas te he estado pensando y más que nada de esas cosas que tenemos pendiente, de lo efímera que es la vida; que hace poco lo tenía todo y ahora nada. Como extraño esos buenos momentos en el cual brillabas:  Como esos malditos besos, tus bromas, tus mates de risa, tus memes por WhatsApp, las canciones de los 70's que me pasabas y escuchar a Mon Laferte
en tu habitación y que no podíamos cerrar la puerta.

Por ahora me haces falta y supongo que a ti, pero mi pecado es que escribo y me curo haciendo catarsis de lo que me consume, tengo que liberar mi dolor, compartirlo para sentirlo menos trágico. Te extraño mucho y no encuentro aquel brillo que iluminaba mis días, mi vida gris.

Pero sigo viviendo… como tú, como el mundo a nuestro alrededor. Quizás algún día realice las cosas que quedaron pendientes o sin darme cuenta encuentre alguna estrella que siga iluminándome. Y espero que no pierdas esa luz, que hombres como yo, también están perdidos, en busca de alguna luz de esperanza.

jueves, 20 de julio de 2017

Entre tanta tecnología es difícil escribir




Ahora el ruido de la televisión ya no es tan nocivo para la concentración, como también el bullicio de la calle que ha quedado relegado por las garras del mundo virtual. Así, vemos que la tecnología se ha apropiado de nuestro tiempo y nos arranca las alas de la inspiración. Un mal necesario, un veneno y antídoto para los que viven del arte. Es difícil sentarse a escribir mientras otros te escriben, te llaman y en tan solo entrar a una red social, pierdes unos considerables minutos, olvidándote de lo que querías hacer. En sí, te atrapa y no te suelta.

El celular se vuelve enemigo en estos casos, como cuando te ametrallan al Whatsapp con sus incansables vibraciones o las notificaciones de alguna red social que te piden a gritos que los revises, amenazándote con sus sonidos y luces que te obligan a que debas contestar. Sí, un celular ha adquirido poder que ya no nos deja entrar a otros mundos.

La inspiración, hoy se siente secuestrada, tentada, porque Netflix ahora está tan presente en estos tiempos y aunque te resistas, ella te llama, te seduce y pide a gritos que te sientes y veas su contenido, tanto luchamos contra la televisión, que ahora volvemos a ser sus esclavos. Y en estos tiempos modernos todo se ha vuelto tan frío y rutinario. Tan plástico y metálico. Qué lástima, pero no nos damos cuenta, que el tiempo se nos acorta.

El ejercicio de escribir ahora es darle la contra al mundo; solamente queda apagar la vida e incursionar en lo irreal.

miércoles, 28 de junio de 2017

El grito en medio del ruido

— ¡Y por fin me tocó con Gia en el curso de Estadística! ¡Después de tanto tiempo pude coincidir con ella! — Dijo Danil. 
Él siempre la veía, tanto en la cafetería, en la biblioteca y por los pasillos de la universidad. Pues se había quedado prendado desde la primera vez que coincidieron en el segundo año cuando llevaron un curso.

— Tendremos un curso por la mañana — dijo viendo el horario — ¡Bien carajo! Se me hizo una, el curso es complicado y se acostumbra a hacer grupos, fácil esta vez hablaremos mucho más — Pensó Danil emocionado.

Había hecho grupo con Gia en algún momento, pero después de eso, solo conversaban poco, no se hicieron amigos, solo quedó en saludos y unos cuantos cruces de palabras. Aunque había pasado un año, pero para ella, su presencia era irrelevante.
Por la noche llegó a casa luego de una larga jornada, pues trabajaba por las tardes para pagar su universidad. Estaba harto, porque ir en bus a partir de las 8:00pm era una tortura, el tráfico limeño no le tenía piedad y llegar a Ate era todo un calvario. Calentó el Seco de pollo en el microondas, comía solo ya que a las 10 de la noche su familia había cenado, casi nunca lo esperaban por la hora.

Mientras comía revisaba su Facebook y subía unas fotos a su Instagram de su provechoso día.
Estaba cansado, no prendió su laptop y se echó a su cama. En la oscuridad de su habitación pensó que por fin algo bueno había sucedido, sí, Gia. Luego empezó a tramar lo que iba a hacer al día siguiente para hablarle, una hora después, se quedó dormido.

Al día siguiente, casualmente ellos fueron los primeros en llegar, media hora antes.
— Hola Gia, pucha a los años. Ha pasado tieeeempo luego del curso que llevamos con el profe. Bustamante — Dijo Danil mirándole a los ojos

Ella volteó y lo miró. Tomó su tiempo para reconocerlo pero sin resultado. Lo había olvidado.
— Hola… sí, supongo — respondió Gia algo confundida.

Y su pequeña conversación fue interrumpida por la llegada de su profesor.

4 horas después, a la salida, Danil vio a Gia tomando el autobús. Fue corriendo para alcanzarla y lo logró.
La encontró sola al lado de la ventana, en el lado izquierdo; él se sentó a su lado y empezó a hablarle:
— Hola, ha pasado mucho tiempo después del curso del profe. Bustamante, fue chévere hacer esos trabajos grupales — Comentó Danil.
— ¿Te acuerdas cuando fuimos a la casa de Vanessa? Ese día que Josué llevó un ron en su mochila. Terminamos tomando, menos mal sus padres no estaban — dijo Danil riéndo.

Ella volteó a la derecha

— Gia... siempre me caíste bien, no sé por qué no hablamos más o nos distanciamos estos meses
— Siempre me parecías interesante.
— A veces te veo sola en la biblioteca, yo también voy solo, tal vez podamos estudiar juntos.
Ella volteó a la derecha nuevamente y esta vez sonrió.

... Y él siguió hablando, no paraba.

—Me gustaría conocerte mucho más, siento que nos conocemos de años — Ahora lo dijo más decidido.
— Lo malo es que no coincidimos en los demás cursos
— Podemos ir al café Valdés que está a la vuelta — dijo Danil con gesto ilusionado.
— Espero que te animes
—Hay tanto por conversar — dijo Danil un poco confundido porque no recibía respuesta.
¿Ah? ¿Me hablabas?
— Disculpa, estaba escuchando música a todo volumen — comentó Gia sacándose los audífonos que funcionaban por bluetooth y llevando su cabello hacia atrás.
¿Sí? ¿Me decías algo?
— No... nada — respondió Danil tartamudeando 
Ahh, entonces permiso, voy a bajar.

miércoles, 17 de mayo de 2017

Chibolo


Hace varios años cuando han querido adivinar mi edad me han restado hasta 6 años, el cual a veces me parecía bien y otras bien jodidas. Como cuando una flaca que me gustaba me decía que tenía cara de chibolo de 18 años, ya teniendo 21, no jodas pues. Al menos deben considerar que me cuido, me mantengo saludable y no aparento un viejo acabado. Y así, hasta los 23 pensaban que tenía menos de 20.

Lo malo es que las chicas te prejuzgan y te ningunean porque eres menor. Como aquellas colegialas que les gustan los muchachos de más grados que ella, recuerdo que tenía una amiga que estaba en segundo y le gustaba el de quinto grado. Y ni se fijaba en ninguno de su edad, porque “les parecía niños”, vaya que volaban mucho. Y que más querían los mayores ya que casi siempre las tenían en sus manos hasta que la niña se diera cuenta de con quién se metió.

Desde el año pasado cuando han querido adivinar mi edad, al menos me restaban un año o dos, creo que ya no es tan rochoso y así me siento mejor. Las noches de insomnio, el avance de mi tesis y de mayor carga laboral, han hecho que ya no tenga esa cara de reciente veinteañero. Y hace un par de meses me dijeron de que tenía 25 y genial. Lo bueno es que no me ponen más años. Muero si me dicen que tengo 30 o más, sería lo peor y por ello estoy tranquilo.

Espero mantenerme como tal. Ahora estoy a un paso de ser el próximo candidato al club de los 27 y la verdad pesa, tengo una pequeña crisis porque me ha faltado mucho por hacer y la edad me gana.

lunes, 24 de abril de 2017

Seis años reflejando

El espejo cumplió 6 años!! Aquí encontré un espacio para poder expresarme, para hacer catarsis, difundir, contar historias, reflejar lo sucedido de esta sociedad y de alguna manera mostrar ese lado rebelde que aún no pierdo. Estos años he escrito poco por aquí, lo cual es frustrante, pero el tiempo se me pasa volando, aparte el trabajo, estudios, todo se junta y te queda poco tiempo para sentarte a escribir algo extenso.

Abrir este blog, hasta ahora lo sigo pensando, que fue la mejor decisión que pude tomar. Por este blog hice algo que no había hecho hasta el momento, el escribir, y al mismo tiempo leer otros blogs, que me ayudaron mucho a seguir escribiendo y mejorando cada día.

Sin embargo, desde hace un par de años he estado escribiendo poesía, por este medio he compartido unas cuatro, escribía de vez en cuando, cuando me sentía con ganas de hacer catarsis o de sacar lo que tenía dentro. Desde hace medio año he estado escribiendo más seguido y queriendo mejorar cada vez más.

He tomado la decisión de seguir escribiendo poemas, algo más formal, dedicarme mucho más a ello. Y en mi fan page del facebook, he publicado ya varios. Con lo cual, quiero decir que le daré más prioridad a mi fan page que al blog, me da penita, espero que sea una buena decisión, pero igual pienso escribir por aquí, siempre hay algo que contar!

 Me alegra que aún siga refugiándome en este espacio, tengo bonitos recuerdos por este blog además de gratos momentos y de haber conocido a muchas personas.

¡Gracias a todos!

viernes, 31 de marzo de 2017

Los malos acontecimientos nos dan una segunda oportunidad



Es irónico que cuando estás triste,
escuchas las canciones más lentas de Spotify
que la inspiración haya llegado a tus manos
pero que no quieres escribir nada
quizás porque no quieres enfrentarte a ciertas cosas
y preferir esperar
otras que es preferible sacarlo aunque duela
aunque arda, aunque sangre.

Por eso cuando nos perdemos a nosostros mismos
nos cuesta tanto sentirnos a salvo
y cuando perdemos a alguien
nos cuesta tanto tratar de que nos salven.
No envidio a los que no tienen motivos para llorar
agradezco a esta llovizna de verano que moja algo de mi ser
ni envidio a los que tienen pesadillas cada noche
ya que en mis sueños al menos puedo ser valiente.

Y nunca leeré en público lo que escriba
prefiero que me lean otras personas
para que sientan lo mismo que yo
para que puedan indentificarse,
aprender de mis errores
con mis versos
o con mis desaciertos.

domingo, 26 de febrero de 2017

Fotografías al pasar XIV

Decimocuarta entrega de esta sección de fotografías, tomadas en cualquier parte de Lima donde caiga y donde se produzca un hecho curioso.

Primer post sobre fotografías del año, después de tiempo ya que estoy ocupado estos días y quiero mantener el blog, esto es mi salvavidas. Mostraré algunas fotografías tomadas en Lima y en el Callao, espero que les agrade, aunque blogger me llama y para no perder la costumbre los dejo con un post rápido y que además no me toma mucho tiempo.

Que lo disfruten!

César Vallejo - Centro de Lima

Después de tiempo, subí a una montaña Rusa

Palacio de Gobierno

Atardecer en el Callao

Heroes del Perú versión cómic 

Parejita del parque Ramón Castilla 

Chorrillos 

La Punta - Callao

El Parque del Amor - Miraflores 

Faro de Miraflores 

viernes, 17 de febrero de 2017

Tu comienzo y mi final



Siempre te tienes que hacer el fuerte, a pesar de todo, hasta en las malas noticias. Tenía ya que demostrarlo, suficiente me viste vulnerable y triste, pero ya no, además para ti era una buena nueva. Y así empezó y todavía no ha acabado.

Y fue aquel día, en el que las verdades tenían que salir a flote y con preguntas al aire, en ese ambiente envuelto de baladas y de música que odiábamos. Aquel lugar que nos ha visto alegrarnos y entristecernos, aquel lugar de infortunios y de victorias, aquel lugar que sabe nuestra historia.

Se puede huir de todo, menos de lo que se pierde y ese día, como que te perdí, te alejaste, por poco desapareciste. En eso te das cuenta que otra vez tienes que volver a empezar y que la apatía sobre ello a desaparecer.

Nuevamente te sientes envuelto de ese sentimiento de extrañeza, que anteriormente la sentiste un par de veces, ahora es en una nueva dirección. Y pensar que ya me sentía fuerte para esto, pero no, es igual, igual cuando te sientes mierda.

Mi mirada está ausente, como lo está siendo tu presencia, mi tiempo, me está sobrando y el tuyo ya está compartido. Ya no contaremos hasta el infinito ya que podrás contar hasta dos y ahora tu inmortalidad estará vulnerable, como cuando yo vea que en mi lado izquierdo, ya no hay nadie.

Y dejaré de pensar en ello, de controlar mi dependencia, de decirle a mi celular que lo usaré menos, hasta de ver menos memes en facebook. Esta es mi realidad y pensamiento, ya no hay sorpresas y quedan renuncias.

Toca desaprender y diluir aquellos pensamientos, no sé si prometer pero tomaré un puñado de motivos para recordar menos y crear más historias, pero lo malo, es tu ausencia, que nunca la sentí, porque estabas más presente que la luna.