martes, 23 de febrero de 2021

Un canto a la libertad


¿Hacia dónde va mi vida? ¿Quién soy? ¿Estoy haciendo las cosas bien? Algunas veces me he hecho este tipo de preguntas en mis cinco minutos de crisis existencial. Sin embargo no he llegado a un punto de alcoholizarme o consumir algo para escapar de mi vida cuando se me han presentado problemas. La mayor fortaleza que tengo son las metas que deseo que cumplir y mi familia, además los años pasan y no puedo ceder algo de tiempo a la vida que corre como una maratón.

Estas interrogantes me hicieron recordar viendo una grandiosa serie llamada The Queen's Gambit o Gambito de Dama, un tesoro que se encuentra en Netflix. Quizás muchos la han visto y este post puede ser tardío, pero mi objetivo no es publicitarla, sino como una catarsis que desde tiempo atrás tenía en mente escribirlo.

Me es raro escribir sobre una serie, pero vale la pena, además que me he sentido identificado con algunas escenas de la serie, porque como cualquier persona y a pesar de sus evidentes defectos, como todos tenemos, Beth Harmon es en su esplendor una imagen poderosa de libertad humana, es un canto a la libertad, a la confianza del valor individual y esfuerzo.

Sin embargo, sabemos que el ajedrez no es muy popular, no genera noticias mucho menos ha estado a la moda hasta que salió esta serie, que ocasionó que se disparen las ventas de tableros, el libro del cual está inspirado y clases para aprender. Es que algo bien hecho puede generar impacto y esta serie es una obra maestra.  


El ajedrez siempre me gustó. Lo aprendí como a los 10 años y mi hermano fue el que me enseñó. Fui campeón de mi colegio de primaria. En secundaria jugaba poco, mayormente con algunos familiares. En la universidad participé algunas veces cuando organizaban torneos por el aniversario de la facultad, del cual ya no pasaba la segunda ronda, no me preparaba mucho y solamente quería recordar esa sensación de estar en batalla. Luego raras veces jugaba online y así pasó el tiempo y poco a poco se me fue de mi vida.

Gambito de Dama toca temas delicados como el abuso de sustancias, alcohol, abandono, la pérdida, la muerte, la serie no es una tragedia, sino muestra un tono optimista. La historia de la protagonista, Beth, es una carta de amor al ajedrez y al mundo de la competición mostrando los enfrentamientos con mucha sensibilidad y envolvimiento como duelos entre pistoleros, que no pierden el ritmo ni la fuerza y no llega a aburrir, logra mantener la tensión.

Si hablamos de personajes, es tan rico y está tan bien delimitado que parece real, a veces uno piensa que es una historia basada en hechos reales pero lamentablemente no, hubiera gustado mucho, sin embargo es una creación de su autor Walter Tevis. Se resalta también la ambientación y la puesta en escena, cuidadísima al detalle y unas caracterizaciones también arrolladoras nos lleva a conocer la idiosincrasia de los años 50 y 60 y a una mujer que, desde niña, resulta singular.

Vemos a una chica en medio de una actividad predominante por hombres y me parece que no se envuelve en una bandera feminista, sino que lo muestra indirectamente con sus acciones.  Por ejemplo cuando se toca el tema en los artículos que escriben sobre ella, resaltan que es la única mujer, como si fuera un mérito, Beth no busca ser la mujer entre los hombres, sino quiere ser la mejor entre todos en el mundo del ajedrez, sin distinción, por encima de su género, además una mujer es tan capaz como cualquier persona.


Debo confesar que hay una escena que me impactó muchísimo, fue cuando Beth regresa al sótano de su orfanato donde pasó su niñez y donde aprendió a jugar gracias al conserje que fue su primer maestro, pues nunca lo visitó cuando empezó a crecer en el mundo del ajedrez y cuando lo hizo fue demasiado tarde porque ya había fallecido. Al estar ahí encontró un altar dedicado a ella con retazos de noticias de sus triunfos y fotografías de ella. Eso me hizo recordar a muchos maestros a los que les debo gran parte de mi conocimiento, pero específicamente a uno del cual iba a visitarlo hasta hace unos 3 años, que es un meteorólogo que trabaja en la Dirección de Hidrografía y Navegación, del cual no solo se convirtió en un compañero de trabajo o mentor, sino un amigo, hasta como un padre, y a él le debo mucho. Lo visitaba una vez al año durante dos años consecutivos y comíamos en una cebichería en La Punta junto a otros compañeros. Luego por tiempo y otros trabajos no pude verlo hasta hoy.  Al ver esa escena me prometí visitarlo cuando esta pandemia termine. 

Para finalizar con esta hermosa miniserie, son solamente siete capítulos y me tomó varias semanas para terminarla, que cuando lo hice, sentí un enorme vacío porque era tan buena que no me bastaba tan poco, me hubiera gustado ver más y he llenado ese vacío viendo algunas entrevistas y detrás de cámaras.

viernes, 15 de enero de 2021

Solo me interesa


A estas alturas de mis treintas ya solo me interesa el silencio en mi habitación y el orden de mis pensamientos, los mensajes que traen calma y las canciones que disipan preocupaciones. Solo me interesa sumar libros leídos y restar amores perdidos. Solo me interesa jugar al póker y tener una reina de corazones, como aquella a la que apuestas todo porque confías en el destino y no en la suerte. Solo me interesan los poemas que envuelven y las películas que te invitan a no tener las manos libres. Solo me interesa estar menos ebrio para no olvidar y tener más recuerdos, esos que en el fondo guardas en una cajita. Solo me interesa regresar al país que fui feliz dejando la soledad de lado. Solo me interesa tener menos insomnio y tener más tiempo para escoger en qué sueño encontrarte.

Y aparte de ello, pido poco. Como sobrevivir cada día en un año apocalíptico, alguna mirada que abrace asfixiando al miedo, algunas manos que aprieten soltando la angustia o compartir sonrisas, esas que, reconstruyen los fragmentos del ayer.

Y lo más importante, solo me interesa que lo sepas.