sábado, 18 de noviembre de 2017

Por fin veré a Perú en el mundial

 


El miércoles 15 de noviembre, fue el último partido para la clasificación de Perú a un mundial luego de 36 largos años. En mi trabajo salieron a las 2:30pm, el 90% estaba con la camiseta peruana, esta vez me sentí mal al no ponerme porque no tenía. Había más tráfico de lo normal, la gente en las calles estaba con la camiseta, las banderas colgadas en las casas como en julio, se notaba la angustia y los nervios ya que jugaban a las 9pm. Los ánimos de todas las personas estaban al tope, ya se había empatado en Nueva Zelanda y se vio que ellos eran un equipo limitado, ganable.

Y así fue, ganamos. Con Goles de Farfán y Ramos. Toda mi cuadra gritó cada gol y en mi casa, me sorprendió mi mamá, que no solía celebrar los goles con tal entusiasmo.

Tuvieron que pasar ocho mundiales para que llegue este momento y no por nada la celebración en las calles peruanas estalló apenas se escuchó el pitazo final. Lo más bonito, fue que personas desconocidas se abrazaban, que la mayoría tenía los ojos humedecidos y todos estábamos unidos por el logro mundialista. En las calles, las banderas rojas y blancas se agitan sobre un mar de gente abriendo cervezas, gritando, saltando y abrazándose. Y lo más curioso, es que tras el gol de Farfan, los acelerómetros del IGP marcaron un microsismo de 1 grado de escala Richter, saltamos tanto que provocamos que la tierra tiemble.

Hoy, dos días después de la clasificación peruana al mundial seguí viendo a las personas con la camiseta de la selección, en mi oficina estábamos felices por ello, hablamos sobre el partido, el aprender ruso, los memes, en verdad el ambiente era otro, la alegría era patente.

Ayer fue feriado y la pasé como si hubiera sido al día siguiente de año nuevo, que hoy al regresar al trabajo tenía una enorme pereza encima, ahora menos mal es viernes.

Ese jueves salí un rato por la mañana para tomar foto a los periódicos y comprarme uno de recuerdo, que como nunca a las 9am quedaban pocos, recorrí varios quioscos y en todos estaban así, sólo con 3 ó 4 ejemplares de cada uno. Ese día los diarios volaron temprano y con justificación. Un señor se acercó y me dijo: Vas a ver por primera vez a Perú en un mundial, ya sabrás lo que se siente. Yo sonreí, le dije que sí, por fin, que había esperado mucho y al irse, me estrechó la mano.

Debo reconocer que aún sigo viendo los videos de los dos goles y hasta ahora me emociono con la narración y también de los comentaristas extranjeros, de la reacción de la gente al momento de las anotaciones, de esos recuentos de lo que fue esta clasificatoria, los gritos, los cánticos y toda muestra de felicidad de cada amigo que leo. 

Ellos cumplieron e hicieron una gran labor en el campo. Nos toca a nosotros hacerlo fuera de él y que el buen peruano no sólo sea de un 15 de noviembre. Que el buen peruano sea de todos los días. En la casa, en la calle, en el trabajo y donde vayamos. Sin excusas, sin envidia, sin maldad, sin mala leche.

¿Se puede?... claro que se puede.

Creo que como país hemos experimentado algo importante, claro que el fútbol no nos hace patriotas ni mejores personas, pero como se ha visto, ha sido un medio por el cual muchos se han unido y que es algo que debemos replicar no solo en momentos buenos. Sé que vivir la utopía unos días no hace de esta una realidad pero creo que podríamos intentarlo y de lograrlo, muchas cosas mejorarían de forma increíble en nuestra sociedad.

El peruano es unido, es amable y es una pena que algunas personas fallen al país, el Perú es hermoso en todo sentido y me afecta cuando gente de mierda mancha su nombre. Pues lo digo porque ante la adversidad, por ejemplo, el último Niño Costero, mucha gente donó dinero, ropa y llevó ayuda a las zonas afectadas, también por el terremoto en Pisco en el 2007 y en el de Arequipa en el 2001 y me gustaría mucho que en los buenos momentos no nos hagamos daño, seamos unidos como cuando Perú juega.

Espero que podamos mantener esta actitud mucho tiempo más y espero que no tengamos que pasar por esto para poder ver esta actitud social. Hoy somos ganadores, seámoslo siempre, podemos mejorar señores, esta vez no perdimos, ya la gente había hecho de la derrota una forma de vivir y eso hace mucho mal a la sociedad.

Que el 2018 sea mejor, que ir a un mundial cambie nuestra sociedad, ya que es algo fuera de lo común por lo que estamos pasando en mucho tiempo, no esperemos que pase un desastre para cambiar.

viernes, 13 de octubre de 2017

Amarrarte para amarte

"La gente no tiene idea de hasta qué punto es arrastrada por el miedo.
 Este miedo no es fácilmente definible. Hay momentos en que 
este miedo se vuelve casi una obsesión" - George Gurdjieff

Como cada mediodía Joahnte Fornikov se encontraba con Molly Hendo en la fotocopiadora, donde mayormente tenían que sacar varios juegos de documentos de la oficina. Aprovechando el tiempo, siempre charlaban, pues la química entre ellos era maravillosa, cualquiera los podía confundir como enamorados, tan solo se conocían menos de un año, a pesar de que la oficina de Fornikov quedaba al frente de ella, eso no fue impedimento para tratarse. Ellos se llamaban por su nombre, a pesar de las políticas de la empresa, el de "todos los empleados deben de llamarse por su apellido".

Todo estaba bien hasta que Soto, el mejor amigo de Fornikov, le dijo que había escuchado un rumor de que a la Hendo le gustaba un tal Condori, que trabajaba dos pisos abajo. Fornikov se quedó helado, como si le hubieran dicho que un familiar suyo había fallecido o que le quedaba un mes de vida. Fue un golpe duro para él y esa noche no pudo dormir.

Desde ese día cambió. Se notaba cuando caminaba y en cada momento pensaba en Hendo, en Condori y las ilusiones rotas que tenía hacia ella porque sus sentimientos no eran de sólo amigos.

— ¿Te pasa algo? — preguntó Molly
— No, todo bien, sólo algo estresado por el trabajo y un poco pensativo por unos gastos — decía Joahnte como excusa.

Un viernes, de regreso a su casa, se topó con un poste y en él había un cartón cochino y llamativo: "Chiclayano, amarro tu amor imposible" y en la otra cuadra otro aviso: "Curandera norteña, amarres en 24 horas", Fornikov sintió que era un mensaje divino, que todo había confabulado para que se cruce con esos letreruchos, no lo pensó y lo tomó como la única solución para que Hendo se olvide de Condori y ellos al fin puedan iniciar una relación.


Al día siguiente decidió llamar a la curandera norteña, luego de conversar, lo citó a su local. 

Ella, con apariencia de bruja de Disney, era muy locuaz y convencedora como político de temer. Le dijo que su trabajo era 100% efectivo, que sus rituales de magia blanca nunca fallaban. Tan solo necesitaba el nombre completo, un poco de cabello, una foto y una prenda de la chica. Además, funcionaba en 24 horas y que el hechizo nunca se iba a romper. La felicidad de Fornikov creció de forma exponencial.

Y llegó la fecha esperada… el lunes al mediodía nuevamente coincidieron en la fotocopiadora, ya estaba de mejor ánimo y Hendo lo notó. Entre risas y risas, él la abrazó y le sacó un poco de cabello.
Luego le contó que necesitaba 700 soles para pagar una cuenta urgente. Pero ella no cargaba tal cantidad, le dijo que a la salida le acompañe a su casa para prestarle y así quedaron.
A la salida tomaron el servicio de taxi Uber y llegaron en media hora. Entraron a su casa, ella de inmediato le dijo que tenía que tomar una ducha y luego buscaba el dinero. Todo estaba resultando como lo planeó Fornikov.

— Te espero — dijo. Al instante Molly se metió a la ducha.

Él se dirigió a su habitación para buscar en el ropero alguna ropa interior, al instante sacó un calzón, escogió uno de color bermellón y lo guardó en su maleta. Quince minutos después, ella salió, le dio el dinero y se fue de su casa a buscar a la curandera norteña.

Tras el largo viaje llegó al local de la une parejas, le entregó todo lo que había pedido y sin pensarlo le pagó sus merecidos 1000 soles. Ella procedió a contarle los pasos que tenía que seguir: El miércoles por la mañana, apenas la encuentres, mírala profundamente y la besas al instante, así el hechizo hará efecto. El martes escóndete de ella, que no te vea.

Fornikov quería que todo salga perfecto y decidió faltar el martes a su trabajo, porque era difícil que no se vean.
Al día siguiente, a las 9 am, Fornikov la ve de lejos y apresuradamente camina hacia Hendo sin quitarle la mirada; en un sutil intento él se acerca a besarla y ella lo esquiva alejándolo.

— ¡Qué haces Fornikov! — Molly no entendía lo que pasaba
— Estoy enamorado de ti — respondió
— Lo siento, pero desde ayer… estoy con Condori.