Después del accidente de Augusto y de la salida de varios compañeros y con la llegada de nuevos empleados los días no eran los mismos, me aburrían, sentía cansancio. Hubo días en que me iba a comer a otro lado o a un restaurante también a caminar por ahí. Aún quedaba compañeros de confianza pero no coincidíamos en la hora de refrigerio debido a nuestros turnos.
En esos días también me quedaba almorzando con Karol, una chica buena onda y graciosa. Una vez me enseñó su lista de reproducción de su celular y no coincidíamos en nada. Me caía bien hasta que la vi besándose con un parta que me caía pésimo, en ese entonces se había formado una nueva parejita en el trabajo.
Cosa contraria con Katia y con Carlos, a veces coincidíamos y era entretenido. Ella era estudiante de Ing. Industrial y el otro se estaba preparando. Con ella había llevado cursos en común y él necesitaba aprender lo que ya habíamos pasado.
Milagrosamente a Angelina también le cambiaron de horario, ahora coincidíamos hasta en el refrigerio, ya no solo me despedía cuando ella salía primero.
Un día, no recuerdo la fecha, salí unos minutos antes que ella, mientras tanto yo estaba haciendo cola para calentar la comida, ella se acercó — ¿Tu eres…Maxwell no? — me preguntó — le respondí afirmativamente —
No tenía en mente hablarle ni ser su amigo, actitud religiosa no me interesaba y si le hablaba era para criticar su forma de pensar.
Fuimos al comedor y nos sentamos juntos, al rato le pregunté ¿Crees en el Génesis o dudas de la creación del hombre? Me dijo que sí, que descendemos de Adán y Eva, le hablé sobre los dinosaurios, las incoherencias de esa historia, quería hacerla dudar, pensar, cuestionar pero se metió un compañero y otro y todos discutimos, no llegué a terminar con ella.
Ya nos saludábamos al entrar, en el trabajo le ayudaba cada vez que necesitaba algo y siempre recibía de parte de ella su "Dios te bendiga" nunca me habían dicho, me daba risa a veces, igual le agradecía. Me guardaba asiento en ocasiones, se mostraba servicial conmigo. Cuando conversabamos sobre nosotros siempre estaban presentes los temas religiosos. Ella me transmitía paz, era un ángel tal como su nombre, su vida estaba en las manos de Dios y todo lo que hacía y conseguía era gracias a su Señor, sin él, ella no hacía nada.
Siempre conversábamos 15 ó 20 minutos, el tiempo nos quedaba corto, dejábamos muchos temas inconclusos. Ella siempre invitaba a todos a que vayan a su iglesia, pero nadie le hacía caso y le seguían la corriente.
Un día estuvo jugando Barcelona vs. Milán, ella quería que gane el segundo equipo contó que había vivido dos años en Italia, que tiene familia allá y que iba a regresar algún día. Su apellido paterno evidenciaba su ascendencia italiana. Era bonita, se podría decir que era la más bella del trabajo solo que como era cristiana nadie le hacía caso (a veces aburría xD)
Era de tez clara, su cabello castaño contrastaba con las demás, su mirada era fija, sus ojos eran claros y resaltaban sus labios rosados y según ella estaba agradecida con Dios al haberle dado una figura generosa.
Tenía 26 años, ella los había cumplido en enero; 4 años de diferencia no los notaba, no sé, me siento cómodo con personas mayores que yo. Ya en marzo algunas veces salíamos juntos, íbamos a tomar carro, me agradaba escucharla y aprendía cosas nuevas, confieso que me daba ganas de contradecirle en todo pero solo escuchaba y unas veces preguntaba.
Ya en las últimas semana del trabajo, mientras estábamos comiendo ella pregunto si alguien se ofrecía a cargar un paquete (era bien pesado) hasta la avenida y que invitaba algo al voluntario. Nadie dijo que sí, decían no puedo, estoy apurado, en ese momento no dije nada porque sabía que pesaba demasiado y no podía. Como nadie se ofreció, al terminar la hora de refrigerio me acerco a ella y le digo que podía ayudarla. Aceptó y quedamos para la salida. Como habíamos quedado, salimos juntos y yo cargando ese paquete (no sé como pude cargarla, Dios me dio fuerzas jajaja) caminamos y paramos para comprar un jugo de naranja.
Hablamos sobre la fe, del ateísmo, etc (no sé como salió ese tema) en eso le pregunto que quería conversar con ella más tiempo, que podría ser a la salida u otro día. Además ya se acababa nuestro contrato y no nos íbamos a ver.
Me dijo que no tenía tiempo, que trabajaba para la iglesia, que tenía que ir a sus enseñanzas, etc. Que si quería conocer a Dios debía ir a la iglesia y no a ella. Por último que iba a conversar con Dios llegando a casa x)
Al siguiente día le pregunté si había hablado con Dios, me respondió sí había hablado. Me dijo que no, no podía, no tenía tiempo y si quería conocer a Dios debía ir a la iglesia y no buscar a ella. Me dijo también que no era sincero, tenía otras intenciones, pero no era así.
El resto del día no hablamos y evitábamos cruzarnos. Durante el día estuve pensando y decidí ir a esa iglesia. A la salida la intercepté y le dije que no quería pasar la oportunidad de conocerlos, de saber más sobre la biblia y su religión. Angelina se alegró mucho, me dijo que había tomado una buena decisión y otro que otro día coordinaríamos, se despidió y se fue con una amiga que la estuvo esperando.
Un día antes del último día de trabajo me dio su número para coordinar y salimos con varios compañeros a caminar por ahí y comer algo. El último día de trabajo me habló de la rutina de su iglesia y me hizo un croquis de su casa para encontrarnos e ir al templo. Ese día no salimos juntos pero fue una bonita despedida. Quedamos para el domingo de la próxima semana.
Entonces fui ese domingo, fue ahí donde tuve dos experiencias religiosas y quedé para ir otro día a las enseñanzas que eran lunes o martes de 20 a 22h. Al principio iba martes, pero por horarios opté por ir lunes, no faltaba salvo cuando tenía examenes.

Aprendí mucho, si quieren conocer los textos engañosos de la biblia es un lugar adecuado.
Cuando iba, me prestaba su biblia (la biblia es obligatoria para estar ahi), nos sentabamos juntos y algunas veces me acompañaba hasta el paradero. Luego de que hice la entrevista a su pastora empezó a comportarse diferente conmigo, me evitaba y a veces ni me saludaba. No necesariamente teníamos que sentarnos juntos pero a veces la saludaba y nada, quería preguntarle algo y se hacía la apurada. Desde junio por esas fechas estabamos como desconocidos. No sé por qué pero cambio de repente. Nos alejamos.
Me alegré mucho poder conocer a alguien como ella, era tan diferente a las personas que me rodeaban, la mayoría que conozco es atea. Ella dejaba su vida en manos de Dios, siempre oraba, nunca faltaba a la iglesia, era prioridad desde los 12 años en que empezó a ir, cuando se enfermaba no acudía a la medicina porque Dios la curaba; aunque la veía llorar y arrodillarse algunas veces (otros son peores) era muy feliz, evitaba todo tipo de pecado y estaba orgullosa de su virginidad. Era humilde de corazón, servicial, cree que el fin está cerca y trabaja para darle todo a Dios, no para satisfacer sus necesidades.
Encontré en ella paz, era alguien que sabía transmitir ese mensaje. Encontré una amiga en quién confiar, una guía espirtual, un bastón. Tenía planeado contarle muchas cosas personales, decirle cosas que solo sus oídos religiosos podrían escuchar, sacar mi lado vulnerable. Pero no sucederá, se perdió esa confianza o nunca la generamos, no llegamos a ese mutuo acuerdo, solo era compañerismo momentáneo. Ahora pienso que no necesariamente tiene que ser religiosa para eso, ya algún día encontraré a alguien en quién confiar.
Los dejo con una canción de un grupo peruano
Rezaka - Anécdota