Se añora esos tiempos de burdeles limpios y del clásico e histórico “5 y medio” en la cuidad de Lima, tiempos que solo los señores de más de 40 años han podido disfrutar, tiempos donde los padres llevaban a sus hijos menores de edad a un troca para hacerlos debutar sin ningún problema ni riesgos.
En aquellos burdeles o trocaderos encontrabas señoritas prostitutas a disposición de cualquier varón soltero o casado sediento de sexo, solo con unos cuantos billetes en el bolsillo podías acceder a ellas, dicen que hasta podías tener tu propia prostituta y que relativamente eran bonitas. En esos tiempos ni necesitabas condón, era seguro y limpio además el SIDA no impactaba en esos tiempos.
El Cinco y medio era como un motel, donde su atractivo eran los espejos de las habitaciones, donde allí se encontraban a los enamorados, a los amantes, los choque y fugas y demás. En esos tiempos la sociedad de esa época, consideraba a la aventura sexual como un pecado o un acto inmoral; es por eso que el "Cinco y medio" permitía que las parejas (que habían sido privadas por la sociedad del momento) puedan ocultarse para vivir su vida como mejor la consideraban.
Cuando era menor de edad pasaba por las calles de la Lima nocturna en un taxi u ómnibus y se veían varias prostitutas (mujeres) mostrando su cuerpo y retando al frío en la av. Arequipa, av. Tacna, av. Alfonso Ugarte, av. la Marina, etc.
También las chicas anunciaban sus servicios por el periódico y en los prostíbulos habían mujeres esperándote.
Ahora donde voy solo veo transexuales, travestis, transformers, travelos, travesaños por doquier esos webones han quitado trabajo a las mujeres, malditos feos, aunque cambien su cuerpo, se operen, simulen ser mujer nunca las igualarán, no podrán tener algo de ellas porque la naturaleza jamás les dio.
Están por todos lados, en av. Emancipación, jr. Colmena, jr. Washington, av. Alfonso Ugarte, av. Izaguirre, av. Tacna, etc. ¡Mujeres regresen!
Cierto, ya no ves mujeres, solo hombres transformados, te llaman con su voz finjida, te tocan con su piel dura, ves por todos lados travestis en grupo, con senos operados o con trapos en el pecho, nalgas abultadas con aceite de avión, con un bulto en la entrepierna y su predominante manzana de Adán, así es hoy en día, están en cada esquina, ya fueron aquellas épocas donde encontrabas mujeres, si quieres sexo solo hay transexuales, como si la mujer fuera escasa en Lima.
Ahora los travestis anuncian sus servicios por el periódico con un seudónimo de mujer y en los prostíbulos hay travestis, ninguna fémina.
No soy homofóbico ni intolerante, solo estoy cansado de ver a estos tipos en cualquier lugar. No se si las alquilan, quien va a querer una “mujer” con pene, aunque más arreglado, transformado esté, nunca va a poder ser una mujer! Quien quería darle sexo anal a esos, que asco y para colmo si ven en los reportajes los hoteluchos donde entran son asquerosos, para nada higiénico. Y cada año aumentan, nos invaden y si así siguen Lima estará infestada de transexuales muy pronto.
En aquellos burdeles o trocaderos encontrabas señoritas prostitutas a disposición de cualquier varón soltero o casado sediento de sexo, solo con unos cuantos billetes en el bolsillo podías acceder a ellas, dicen que hasta podías tener tu propia prostituta y que relativamente eran bonitas. En esos tiempos ni necesitabas condón, era seguro y limpio además el SIDA no impactaba en esos tiempos.
El Cinco y medio era como un motel, donde su atractivo eran los espejos de las habitaciones, donde allí se encontraban a los enamorados, a los amantes, los choque y fugas y demás. En esos tiempos la sociedad de esa época, consideraba a la aventura sexual como un pecado o un acto inmoral; es por eso que el "Cinco y medio" permitía que las parejas (que habían sido privadas por la sociedad del momento) puedan ocultarse para vivir su vida como mejor la consideraban.
Cuando era menor de edad pasaba por las calles de la Lima nocturna en un taxi u ómnibus y se veían varias prostitutas (mujeres) mostrando su cuerpo y retando al frío en la av. Arequipa, av. Tacna, av. Alfonso Ugarte, av. la Marina, etc.
También las chicas anunciaban sus servicios por el periódico y en los prostíbulos habían mujeres esperándote.
Ahora donde voy solo veo transexuales, travestis, transformers, travelos, travesaños por doquier esos webones han quitado trabajo a las mujeres, malditos feos, aunque cambien su cuerpo, se operen, simulen ser mujer nunca las igualarán, no podrán tener algo de ellas porque la naturaleza jamás les dio.
Están por todos lados, en av. Emancipación, jr. Colmena, jr. Washington, av. Alfonso Ugarte, av. Izaguirre, av. Tacna, etc. ¡Mujeres regresen!
Cierto, ya no ves mujeres, solo hombres transformados, te llaman con su voz finjida, te tocan con su piel dura, ves por todos lados travestis en grupo, con senos operados o con trapos en el pecho, nalgas abultadas con aceite de avión, con un bulto en la entrepierna y su predominante manzana de Adán, así es hoy en día, están en cada esquina, ya fueron aquellas épocas donde encontrabas mujeres, si quieres sexo solo hay transexuales, como si la mujer fuera escasa en Lima.
Ahora los travestis anuncian sus servicios por el periódico con un seudónimo de mujer y en los prostíbulos hay travestis, ninguna fémina.
No soy homofóbico ni intolerante, solo estoy cansado de ver a estos tipos en cualquier lugar. No se si las alquilan, quien va a querer una “mujer” con pene, aunque más arreglado, transformado esté, nunca va a poder ser una mujer! Quien quería darle sexo anal a esos, que asco y para colmo si ven en los reportajes los hoteluchos donde entran son asquerosos, para nada higiénico. Y cada año aumentan, nos invaden y si así siguen Lima estará infestada de transexuales muy pronto.

