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domingo, 4 de mayo de 2025

¿Cómo saber que ha sido un buen viaje?


He viajado a seis países y a muchos lugares fuera de Lima. Puedo sacar muchas conclusiones sobre distintos destinos; he conocido personas con pensamientos muy diversos, casi opuestos entre sí, y he aprendido de sus culturas y tradiciones.

Hasta hace unos meses, mi top de destinos era: Colombia, México y Chile.

Asocio esos lugares con la gente con la que compartí experiencias y situaciones que quedaron inmortalizadas en mi memoria.

En Colombia visité Bogotá, Medellín, Guane y Santander. El viaje fue parte de un taller de astronomía en el que conviví con otros 30 parceros de distintos países de Sudamérica. Lo considero el mejor viaje de todos, por la cantidad de recuerdos que guardo: estudiábamos y festejábamos día y noche, visitábamos lugares donde cada minuto era valioso, y todo era un constante motivo de risa.

Recuerdo las largas conversaciones, las comparaciones entre países y las coincidencias tanto en lo bueno como en lo malo, pero siempre unidos para crear momentos memorables.

México fue mi primer viaje solo, y también el primer país que visité. Asistí a otro taller de astronomía donde conviví con 11 personas más de diversos países sudamericanos. Conocer su historia, su gente cálida, su gastronomía —que tanto amo—, visitar numerosas pirámides y acercarme por primera vez a la astronomía profesional, hicieron que cada momento vivido se guardara en mi corazón. Los amigos que conocí allí fueron fundamentales, ya que años después volví a ver a algunos, y la amistad permanece.

Chile fue el país al que fui para dar una conferencia. Allí presencié un eclipse solar total, el fenómeno más impresionante e indescriptible que he visto en mi vida. Además, me hospedé en casa de amigos tanto en Santiago como en Valparaíso. Convivir con ellos esos días fue muy grato y permanece en mi memoria.

Y hace poco esta lista cambió, porque viajé a Ica. Ahora la pongo en el tercer lugar.


¿Por qué? ¿Qué pasó para que se volviera tan importante?

Como mencioné antes, cada viaje es especial y único por la gente con la que comparto, conozco y por los recuerdos que se generan.

Fui a Ica por tercera vez. La primera vez, fui con un amigo, Gary. Estuvimos poco tiempo en Ica porque pasamos la mayor parte en Paracas. La segunda vez fui a ver un eclipse lunar en la Universidad San Luis Gonzaga, y también pasé poco tiempo recorriendo la ciudad.

En este tercer viaje quise hacer todo lo que no había podido antes: subir a los tubulares, practicar sandboard, caminar por las dunas, pasear en bote por la Huacachina, ir a Cachiche, conocer la palmera de las siete cabezas y montar camellos. Y logré hacerlo todo en dos días.

Pero no lo hice solo. Eso marcó la diferencia. Me acompañó una amiga que no veía hace aproximadamente diez años, y también conocí una nueva persona que se unió al viaje. Cada lugar que visitamos, cada actividad, fue inolvidable. Con ellas, cada momento se volvió memorable. Fui inmensamente feliz en cada instante, y mientras escribo esto, no puedo evitar sonreír. Al regresar a Lima, mi corazón estaba feliz y recargado de vida. Fue una montaña rusa de emociones en poco tiempo.

Y esa persona que conocí se volvió tan importante actualmente.

Sinceramente, me cambió la vida y soy feliz. A veces las cosas que no esperas, son las que más satisfacción te da. 

Las mejores cosas llegan y no las buscas.  

jueves, 26 de diciembre de 2024

La contracción del tiempo


Tanto que decirte...

Otra vez, otra herida, otra guerra.

Otra vez ese sentimiento de sufrimiento, es como volver a vivir experiencias pasadas, como retroceder en el tiempo y pasar por lo mismo. 

No sé como explicarlo, quizás la suerte que nunca juega de mi lado, cosas que no logran encajar o errores que uno vuelve a cometer pero el final es siempre el mismo.

Quizás hoy pueda soñar un poquito, porque me parece que no está perdido.

Al menos por ahora no.

Podría soñar con un futuro diferente, no como lo tenía pensado. 

Soñar con ese viaje a Cajamarca para aprovechar mirar las estrellas, soñar con una niña a quien abrazar dándole todo el cariño que se merece.

Soñar que puedas terminar ingeniería y yo la maestría, que crezcamos juntos, admirándonos como lo estamos planeando ahora.

Soñar en ese restaurante que te gusta y pidiéndote matrimonio frente al mar con una canción de Taylor Swift sonando de fondo. Me imagino tus ojos llorosos de alegría y diciendo que sí.

Soñar en ir al menos 8 conciertos al año, comprar merch, polos y grabar varios videos cantando como locos 

Soñar que la espera tuvo un buen final, que valió la pena cada día, cada mes a mes y cada momento que se pudo aprovechar para vivirlo al máximo porque la vida es corta y el tiempo no perdona. Que valió el esfuerzo y la vida de ese milagro que se presentó, que fue una de esas pocas oportunidades que llegan en la vida, que nada fue en vano.

Y aquí mirando al espejo tengo muchas preguntas y una incertidumbre pero ya desde hace unos días estoy preparado para lo peor. 

Es mejor no tener esperanzas ni expectativas. 


Los dejo con una canción de Taylor Swift - My tears Ricochet

domingo, 18 de agosto de 2024

El Circo y la soledad


Escuchar Photograph de Ed Sheeran mientras estás hecho mierda es lo peor del mundo. Pienso que desde que abrí este blog estoy maldito: siempre termino sufriendo, escribo llorando,  me salen mal las cosas, siempre con mi mala suerte, siempre todo lo malo para mi.

Soy fuerte sí, soy indestructible ante todo y tengo muy fuertes mis cimientos tanto profesional, intelectual y familiar. Pero en el amor siempre me ha sido esquivo, como si la soledad no quisiera dejarme nunca. Y una mujer es capaz de destruirme en segundos.

Llorar en el carro, caminando o frente la laptop me ha ido acompañando más de 10 años desde que abrí este blog. No hay una entrada donde diga hoy soy feliz y por fin me siento completo.

Duele, duele mucho sentir cada rato que te rompen el corazón, aunque ya sabes todo el proceso, siempre duele.

Uno siente cuando está a punto de sentir una desgracia, otro desgarro más al corazón, uno siente que no va a resultar como uno quiere

Empiezo a odiar que estoy solo

Empiezo a odiar a mi mismo

Empiezo a odiar mi vida

Empiezo a odiar mi mala suerte

Ya me cansé, me harté de lo mismo. Menos mal tengo este blog para seguir llenando de mierda desesperada y miserable, al menos sirve para desquitarme y al menos ayudarme.

Ya sé esa mierda de pasar de página

de seguir adelante 

de olvidar

de que el dolor te hace fuerte

ya se todooooooooooodo eso

lo qué no sé es hasta cuándo estaré triste y solo.

domingo, 29 de octubre de 2023

La soledad está incomodando


He estado acostumbrado a largos periodos de soledad, pero hasta hoy nunca he sentido esa sensación de que me falta algo; pensaba que sentiría ello cuando esté fuera del país por un largo periodo de tiempo (aunque cuando he estado en otros países casi un mes nunca he sentido que extraño algo), es cierto que no se puede comparar, pero esas experiencias las he tenido por el momento.

En la era de las cuarentenas y los "quédate en casa", quedarme nunca fue un castigo o algo insoportable en mi vida, estaba acostumbrado a no salir, a no socializar y me sentí muy cómodo ya que era parte de mi vida casi no salir desde hace aproximadamente 5 años.

Debo confesar que actualmente estos días me siento en compañía y me gusta mucho, por largos periodos me siento feliz, esa felicidad diferente que uno siente como una inyección de vitalidad y energía necesaria para hacer cualquier locura. Siento que mis ánimos han cambiado, ánimos de compartir todo, hasta poco a poco he vuelto a tener inspiración y ganas para escribir. Inspiración que se apagó en los inicios del Covid.

Aunque la soledad me incomode ahora, sé que algún día volveré con ella, es bonito estar por un momento en los brazos de una cálida compañía.

En cuestión de mujeres y parejas mi mente ha estado libre por más de 5 años y no tuve la necesidad de buscar ni necesitaba ello. Me dejó de importar de cierta forma, para mí eso era secundario y me daba igual incluirlo en mi vida. Lo importante en mi vida sigue siendo seguir creciendo profesionalmente y seguir estudiando hasta donde pueda y si se presenta alguien en el camino, bienvenido.

Y como es la vida, que quizás estás en la última recta de tus rutinas o en el inicio de un giro en tu vida y conoces a alguien cuando menos lo esperas que te desequilibra todo.
Desde varios meses he tenido una cálida compañía en mi monótona y casi cuarentenaria vida. Es cierto que ya pasó lo peor del Covid, pero aun sigo con la costumbre de no salir, aunque creo que muchos se quedaron así, pues luego de la tragedia no todo se ha vuelvo a la normalidad. 

Si bien estoy acostumbrado a la soledad, hoy me incomoda cuando esa compañía no está conmigo, porque alguien no va a estar siempre a tu lado, cada uno tiene su vida y sus quehaceres. Hoy mis pensamientos es por alguien y su ausencia me desequilibra y mi preocupación me consume, pero lo que hay que hacer es no demostrarlo, con el tiempo te das cuenta que es un pecado mostrarte vulnerable.

Ahora mismo no está y no sé donde está. Solo desapareció y solo se me ocurrió escribir. 


Los dejo con una canción de Mod Sun - Avril's Song

        

domingo, 10 de septiembre de 2023

El mar y nueva estrella


Hoy, mientras el frío renace de un invierno muerto y la crisis se avecina, me vienen a la mente aquellos días en que compartíamos risas y sueños. Aunque el tiempo nos llevó por caminos diferentes, quiero que sepas que aquellos momentos juntos siguen vivos en mi memoria.

Recuerdo la primera vez que te vi, con esa sonrisa que iluminaba todo a tu alrededor, tu encanto natural, tus ganas de comerte al mundo y con tu gran sentido del humor hiciste que todos te quisieran y tan pronto fuiste muy importante en la oficina, así poco a poco construimos una historia de amistad, confianza y complicidad hasta el día de hoy,

Las risas compartidas, las pequeñas confidencias y los retos superados juntos crearon un vínculo único entre nosotros que nos volvimos inseparables. Cada día a tu lado parecía un regalo, siempre admiré tu valentía, tus ganas de aprender y tu alegría de vivir. Juntos enfrentamos desafíos en el trabajo y celebramos éxitos compartidos. Nuestro compañerismo era único y nuestros gustos coincidían en todo: el chifa, los conciertos los fines de semana, la chatarrita, la música, las películas, era una ecuación perfecta.

Los años pasaron y la vida siguió su curso. Tuve que salir de ese hermoso trabajo para ir a otra institución a seguir creciendo profesionalmente. Aunque en ciertos momentos nos volvíamos a ver, la química se mantenía, casi nunca teníamos discrepancias. Y como todo lo que sube tiene que bajar, al pasar los meses ya era menos frecuente nuestras conversaciones y reuniones; se sabe porque el tiempo no perdona y las ocupaciones te consumen.

La última vez que nos vimos y conversamos de todo fue en febrero del 2022. La pasamos increíble como siempre, aunque quedamos para una próxima vez, no se pudo dar y creo que ya nunca nos podremos ver. 

Hoy sé que estás a punto de embarcarte en una nueva etapa de tu vida, el milagro de la maternidad. Quiero que sepas que te deseo lo mejor en esta maravillosa aventura. Tu hijo o hija tendrá la fortuna de tener una madre tan llena de amor y luz como tú.


Aunque nuestros caminos tomaron rumbos distintos, quiero que nunca olvides lo especial que fuiste para mí. A través de estas líneas, quiero enviarte un abrazo de añoranza y gratitud por haber sido parte de mi vida.

Aunque hay mucho que contar y muchas anécdotas, no me alcanzaría líneas para plasmar todo. Solo podré decirte que eres una persona única y extraordinaria, y mereces todas las maravillas que el mundo tiene reservadas para ti.

Serás una gran mamá y mereces que seas feliz siempre.

sábado, 12 de agosto de 2023

Karla

A veces llega alguien a tu vida en el momento menos pensado y era esa persona que más necesitabas.

Podría escribir sobre Karla muchas cosas y llenarla de elogios, pero si lo resumiría en una palabra la puedo describir como maravillosa.

Siempre tengo la suerte de encontrar personas extraordinarias, únicas y que dejan una huella en el alma, tengo tanto que agradecerle y reconocerle, muchos momentos de felicidad y complicidad que un post en este blog no bastaría.

Karla era fuerte y decidida, a veces quebrantable e indecisa; pero esa mezcla la hacía alguien especial. Pero no todo fue felicidad en su vida, tuvo muy malos momentos con un tipo que le gustó y la enfermó y en un punto se deprimió, aunque cuando la conocí no notaba ello, hubo días que caía en tristeza y yo no lo notaba hasta que me lo contó y luego yo me encargaba de levantarle el ánimo y recordarle su fortaleza.

Y era fuerte porque de niña perdió a su mamá, tenía mucha personalidad e independencia, pero conmigo siempre confiaba y cualquier consulta quería que esté siempre presente.

Todo el tiempo que la conocí siempre mis días fueron felices. En la mayoría de veces soy apagado, pero ella me encendía. Ella era como una montaña rusa y yo el niño que esperaba subir para ser feliz, ella era esperanza en un futuro incierto.

Era extraño porque no nos habíamos visto en persona, solo nos conocíamos por fotos, videos y audios. Parecía que nos conocíamos desde hace muchos años, nuestras conversaciones por chats y audios, mostraban mucha conexión y no hubo día sin parar de hablar. 

Su voz era bien agradable, su alegría por mil, sus historias, su locura, su espontaneidad. Que afortunado en realidad soy, pero como todo nunca es perfecto, la distancia era el peor enemigo, ya que se había mudado a una lejana provincia. A pesar de todo, no es igual una interacción a distancia que presencial, siempre quedan vacíos, cosas sin decir, tergiversaciones, con el tiempo juega en contra. 

Karla lamentablemente tenía un descontrol en su vida. No resolvía situaciones ni curaba esa herida que le provocaron hace meses. Debía coordinar una cita con el médico, pero siempre terminaba desanimándose, quería denunciar al tipo pero se arrepentía. A pesar de que sus crisis eran cada vez menos, se le notaba que cargaba mucho.

Y ella sigue estando lejos, piensa regresar a Lima pero quién sabe. No sé si algún día la veré, aunque tengo pocas expectativas. En estos días me contó que encontró a alguien en su vida y que solo se enfocará en él, así que poco a poco nos estamos alejando. A pesar de ello, solo sé que siempre estaremos para cada uno, para apoyarnos y ayudarnos en todo en algún momento.

martes, 16 de junio de 2020

Llegué a los 30... ¿Y ahora qué?


Hoy acabo de cumplir 30, sí, T-R-E-I-N-T-A, ¿Se lee fuerte? Siempre me ha sonado como a alguien mayor que tiene todo en la vida: es independiente, por casarse, alguien que tiene auto y que va a la SUNAT a pagar sus impuestos. Muchos dirán: "¿Qué has hecho en la vida huevón que tienes ya treinta y tu situación está igual desde hace una década?"
Desperté a las 7am diciendo "mierda, es mi cumple" y me dirigí al baño a lavarme la cara, no vi alguna arruga nueva, ni estaba cubierto de canas, tampoco siento dolores en el cuerpo y mucho menos me olvido de las cosas, me he despertado sin alguna señal que ya me había convertido en un treintañero. 

Putamare, menos mal que en casa no acostumbran celebrar con una torta rodeada con las velas que delatan tu edad. Creo que ya es hora de preparar esos floros de que los treintas son los nuevos veintes, que la edad se lleva en el alma y no en los años transcurridos o autodenominarme el veintisiempre. 

¿Llegaste bien a los 30?

Llegar a tener 30 lo veía muy lejano, hasta imposible. No sé si estoy preparado para ello, pues es una década donde se define tu futuro. Por ejemplo: consolidarte profesionalmente, tener una familia, esperar la jubilación de tus padres y ser la columna de tu casa.

Lo de tener una familia lo sigo viendo muy lejano, me falta seguir creciendo profesionalmente y estoy en ello, pero lo que si vengo haciendo, es ser el responsable de la casa. Mi futuro aún no está definido. Estos días he estado pensativo y entrado en crisis, bueno no tanto, pero es una edad en que ya estás para que te digan señor siempre, aunque no parezco, me cuesta llevar los treintas. 

"Mi cumpleaños 30 en el que estuve en cuarentena"

¿Cumpliste todas tus expectativas?

Esta semana me he preguntado eso. Pienso que he tenido más fracasos que aciertos. Pero no me considero un fracasado.

Me hubiera gustado publicar un libro, pero bueno hice algo similar sacando un artículo en una revista de Astronomía llamada CAP JOURNAL con otros autores de diferentes países y quedé en tercer lugar en un concurso de cuentos cortos organizador por la Unión Astronómica Internacional. También salí en un reportaje en TV Perú sobre un proyecto de Astronomía Inclusiva.

Hasta mis 29 años he conocido 5 países: México, Argentina, Paraguay, Colombia y Chile, aunque este año tenía muchas posibilidades de ir a Australia, pero bueno, la pandemia jugó en contra. Y lo mejor es que pude ver un eclipse total solar! También he estado en 3 instituciones importantes de investigación, llevé cursos internacionales, pero me he quedado con el bachiller. He estado haciendo la tesis, pero hubo datos que jugaron en contra, salieron otros análisis que se me fueron de las manos, mi asesor se alejó y se quedó ahí. 

El año pasado fui aceptado en dos universidades para realizar una maestría en astrofísica, pero no pude acceder debido al financiamiento y el dinero. Hace una semana, una universidad de otro país me aceptó para hacer la maestría, espero que al fin pueda realizarla, con esta pandemia se ha modificado y atrasado todo, si era una situación normal, ya hubiera viajado el próximo mes.

En lo sentimental me ha ido bien, siempre he estado tranquilo, mayormente solo, treinta y sin nadie que me ladre ni tóxicas jajaja y no me desespero por nadie y me parece que eso es un tema secundario. Uno no anda por ahí desesperado por encontrar a alguien, ya llegará. Menos mal no tengo hijos, ya que el dinero siempre me ha faltado.

No digo que tenga de nada de malo tener una familia, simplemente nuestras decisiones nos llevan a donde estamos, lo queramos o no. Las mías me han traído aquí y estoy muy bien.

Así tal cual

¿Hay que temerle al tiempo?

A veces te afecta y otras no, por ejemplo, a veces hay becas y solo es para una edad en específico, si ya eres mayor, hay menos posibilidades. La edad es una fuente de miedos y prejuicios, algunas veces es presión. A veces la sociedad te exige más de lo que tú te sientes, pero lo mejor es que seamos nosotros mismos. Cada uno es responsable de su felicidad. Y eso no tiene edad.

Lo que queda es seguir adelante con 30, 40 o 50 años, no importa la edad sino lo que sientes en tu interior y nunca rendirse. Siempre hay rachas malas y luego vienen las buenas, todo es un ciclo y los momentos son intermitentes. 

Nunca pensé que iba a ocurrir una pandemia y este año ya hemos pasado tres cumpleaños en familia y todo bien. Hoy fue un buen día no me quejo. Agradezco a todos por sus saludos y deseos, no me gusta celebrar mucho, pero a veces sienta bien recibir algunas palabras.

... Allá voy cuarta década 
  

lunes, 4 de mayo de 2020

El futuro que no lo esperábamos


Algún día se enseñará en los libros de historia, sobre lo ocurrido en este año sobre la cuarentena y me lanzo a escribir ese episodio que podría llamarse "La Pandemia del Covid-19 en el Perú 2020-2021", donde revivirán todo lo pasado hasta el momento, se hablará sobre héroes y enemigos, victorias y grandes hazañas, los aciertos y errores, las muertes y las historias de vida, así como en los 90s pude escuchar las clases sobre el terrorismo de hace algunos años; además que este periodo cambiará la historia del país y del mundo, pero por mientras a corto plazo nos vamos a contentar viendo la serie de Michelle Alexander.

¿Te imaginaste algún día estar 50 días encerrado en casa? ¿te imaginaste que un virus podía tambalear a todos los países de la Tierra? Yo no o a menos a esta magnitud no, nadie se esperaba a este Coronavirus. Durante estos dos meses, muchos hemos perdido algo, lo más doloroso fue perder un familiar o amigo, pero otros han perdido trabajos, otros estudios, sueños y planes. Un virus llego para cambiarlo todo. Son tiempos complicados porque no hay un plan B para este suceso inesperado.

No pensábamos de lo que podía pasar en el otro lado del mundo, nos iba a reventar en nuestras caras, como esas escenas casi irreales, muy lejanas que se presentaban. Por mi parte, nunca me imaginé ver a mi alrededor gente usando mascarillas todo el tiempo, en los buses; casi todos callados, filas interminables para entrar a un local; el bullicio de la ciudad desapareció, los comercios cerrados, la gente con prisa por temor, algunos pensando en qué va a pasar mañana. Los padres pensando en sus hijos, los hijos pensando en su padres y abuelos. Extrañando a los amigos, las salidas, los compartir y las visitas y los momentos que ahora recordamos. 


Es difícil pensar que en junio o julio acabará esto, quisiera ser positivo, pero mientras más lo deseo, se me aleja cuando veo las estadísticas del mundo, en especial en nuestras tierras. Y ante esta situación, es mejor no ser positivo y ver realmente lo que está sucediendo para proyectarse. Ya pasamos los mil muertos y más de 50 mil infectados. Supongo que para julio llegaremos a 200 mil infectados y quizás con 10 mil muertos, es algo inevitable que no solo lo estamos afrontando nosotros, sino en todo el mundo. Lo peor de esto es que algunos no toman consciencia de lo que está sucediendo o no les importa, mientras uno se queda en casa y hace todo lo posible por cuidarse y a los que los rodean.

Son 50 días que estamos en confinamiento y tanto como el mundo, nosotros también hemos cambiado, no volveremos a ser los mismos. La fragilidad de nuestra existencia nuevamente la podemos ver muy cerca. Lo que nos está pasando, lo hemos visto en varias películas, pero no se muestra la enorme magnitud y el caos que se puede originar y todos de alguna manera la estamos pagando, quizás por nuestra irresponsabilidad e indiferencia.

Y como leí por ahí: El objetivo es SOBREVIVIR. Hagámoslo con total consciencia que es largo pero como si no se sintiese... Diviértanse! Distráiganse! Chambeen! Hagan arte! Aprendan! Sigan en las redes! Coman rico! Si lo planean bien, lo podrán hacer sin la angustia del "ya quiero regresar a mi vida normal"... si se quitan eso, de hecho, pueden convertirla en una hermosa oportunidad, pasarlo más en paz y arriesgarse menos.

Al menos Lima y el mundo está descansando. Veamos que sucede en los siguientes días, sálvese quien pueda. 



miércoles, 25 de marzo de 2020

Un asesino que llegó sin advertencia


Después de esta cuarentena, será difícil volver a ser los mismos, a menos a corto plazo.

Mientras escribo esto – en mi trinchera, intentado no perder este tiempo extra que muchos necesitábamos, aunque no de esta manera – escucho a lo lejos la radio que acompaña a mi casa: En el mundo se reportan 472,237 casos en total, desde el primer caso en China, país donde han venido la mayoría de virus. Esto ha sido tan rápido y repentino, que hace unas semanas nos reuníamos con amigos,  tomábamos el metropolitano y vivíamos nuestras vidas de lo más normal, hasta que se reportó el primer caso y todo cambió, nadie se lo esperaba que de un momento a otro, nos prohíban juntarnos por nuestro bien.

Destruyendo un mito y teorías de la conspiración, el Coronavirus (SARS-Cov-2), causante de la enfermedad COVID-19 no fue creado por un laboratorio, no fue creado con el ánimo de eliminar la sobrepoblación, ni es un arma biológica. Estos virus no son nuevos en el campo de la ciencia, los han estudiado desde hace 50 años y el COVID se originó por un salto de una especie animal (murciélago) al ser humano (a este proceso se le llama zoonosis); además de un proceso de recombinación que originó al virus actual.

Esta pandemia nadie lo esperaba ni fue predicho por ningún vidente – otro motivo para dejar de prestarles atención – este año supuestamente iba a ser tranquilo porque ni había alerta para el fenómeno del Niño. Cuando se reportó el primer caso, también nadie imaginaba que iba a expandirse a 199 países. Estamos a la espera y nos hemos preparado para un terremoto, pero no para una pandemia.



Lima está vacía; el cielo se ha tornado celeste y el aire ha mejorado, las especies que habitan en el litoral han tomado posesión de su hábitat. Es bueno ver que la ciudad está dándose un respiro, aunque de la manera más drástica.

Es el día 10 y no he sentido ansiedad ni aburrimiento, es un día común para mí, ya que salgo poco y llego del trabajo por la tarde pues me queda tiempo, además que ya había tenido períodos en casa como cuando estaba esperando un nuevo trabajo. Voy 9 días sin salir ni he tenido ganas, no he tenido la sensación de tristeza. Mas bien siento algo de preocupación porque tenía planes de seguir estudiando, de ahorrar pero el mundo académico ha parado, eso me deja pensando en que pasará, hasta hoy no hay nada confirmado y espero que no se cancelen ningún evento.

Sin embargo, hay mucha gente que no acata el estado de emergencia o los toques de queda, eso es lo que me jode porque todos debemos estar unidos ante este problema, ya que tenemos ese título de ser la mejor hinchada del mundo, de nuestra unión, de ser solidarios como lo hicimos en el 2017 con el Niño Costero (sí, ya sé q nos unimos en periodos cortos) pero esta vez se hace muy difícil que todos logren sincronizarse para poder salir de esta incertidumbre.


Difícil pensar que en abril termine todo, esto da para más y lo más probable es que salga una vacuna a fines de año, esto se ve tan desesperanzador ¿cómo haremos entonces? ¿Como llegaremos a julio? nuestro futuro es incierto, todo es un caos, el mundo ha sucumbido ante un virus, esto nos hace ver qué tal frágiles somos.

Ojalá esta crisis sirva para replantear quienes somos, para reconsiderar de cómo estamos como especie humana, para darnos cuenta de que no somos invencibles y valorar lo privilegiados que somos por vivir en una sociedad con libertades y cooperar para sobrevivir,  porque lo malo es que este virus se alimenta de la falta de empatía y del individualismo.

Cuando salgamos vivos de este llamado de atención de la naturaleza, espero que la respetemos y ojalá que con esta experiencia, dejemos de contaminar el planeta, la tierra necesitaba un descanso de los humanos,  por último, que podamos crecer como sociedad y terminar con los problemas sociales que hemos estado lidiando desde hace tiempo.

martes, 21 de enero de 2020

Poly



Quizá el destino si exista aunque uno se resista a creer y aunque trates de planear algo diferente, siempre te traerá sorpresas. 

Viene a mi mente cuando yo miraba un río y Poly manejaba su auto azul, tan solo eran pocos segundos que nos habíamos conocido pero la alegría era nuestro tercer pasajero. Aún no sabía absolutamente nada de ella ni ella de mí, era algo como un astronauta en su reciente amartizaje, hasta a la ciudad le era indiferente, claro que después le agarré cariño. Eran tiempos con mucha expectativa en la ciudad, crisis política y algunas injusticias.  

Hay demasiadas cosas que tengo que contar de Poly y quizás lo olvide, pero lo malo es que no puedo escribirlo todo. Podría decir que es la chica que aparece en las fotos de la imagen y que ha conquistado el mundo, exagero, pues solo le faltaba Asia. 

Poly me recordaba a algunas chicas que había conocido a lo largo de mis casi 30 años, era una mezcla de todas y eso podría catalogarla como incomparable. De igual manera era un misterio, cada día me sorprendía, era un huracán, que todavía no le asignaban su nombre.

Era vegana y compartí algunas comidas con ella, cocinaba rico y eso que yo no soy fan de las verduras. Era periodista y le gustaba leer, quizás eso nos enganchó para poder llevar largas conversaciones, aunque discrepábamos en algunas ocasiones. Era una luchadora y guerrera, aunque también tenía su lado frágil. 

Hace algunos años había sido manipulada y agredida por su ex pareja (de muchos años), no le creí a la primera. Era tan fuerte, indomable y directa que no calzaba en esa categoría, pero pasó. Tardó en darse cuenta - me dijo. Me estaba contando, pero fuimos interrumpidos, lástima.


Feminista y amante de los animales, andaba en toda causa y ayudaba a los que necesitaban. Vivía sola, renegaba de la política había sido despedida de su trabajo, pero siempre sonreía. Coincidíamos musicalmente y podíamos relajarnos con ello. Tenía una perra llamada Pola y le caí bien al instante, era viejita y estaba algo enferma. Me hizo pensar en cómo estaría mi perra en algunos años. Poly la trababa bien y nos sentábamos a animarla a comer.

Algunas veces se vestía de soledad y se apagaba, era extraña. Había que encontrarle la mecha para que ilumine el mundo, o quizás mi mundo recién compartido. Tenía heridas como todos, era una gata con la mitad de sus siete vidas. Me compartió muchas cosas y yo también mostré mis cicatrices. A pesar de que la pasábamos bien y había alegría en el ambiente, interiormente a veces se escapaba nostalgia o alguna que otra situación dolorosa. 

Me parecía que habíamos generado dependencia, costumbre o no sé que palabra asignarle, pero lo triste de todo es conocer gente bonita que luego tienes que despedir. Cada día que nos veíamos se presentaban sensaciones diferentes, siempre había algo que hacer. 

A Poly no le gustaban los abrazos y que no se le acercaran mucho, pero pude hacerlo y ella me decía con su mirada un quédate. En el último día que nos vimos, nos dimos un fuerte abrazo.

Se quedó un poco de mi alma en su auto, en su casa, en su cuidad. Ella se quedó en mi memoria, en mí. Parece una historia utópica, hasta yo mismo no me la creo.

lunes, 11 de febrero de 2019

Cami


Tuve la suerte de conocer a Cami en julio del año pasado en la escuela de jóvenes astrónomos en Colombia, una de las tres brasileras que fueron, las demás eran Ana y Rebeca, las chicas que se sentaban adelante y juntas como una santa trinidad.

Se le notaba su gran potencial. Era la más joven y con tan solo 23 años ya estaba haciendo maestría; era experta en programación, astrofísica y hablaba tres idiomas. Pues son esas personas que brillan y resaltan siempre, que nacen cada 100 años y que uno logra admirar en poco tiempo.

Aprendí mucho de ella y no creo que solo yo, casi todos. También en los momentos de diversión, siempre estaba ahí, contagiándonos de alegría. Otra cosa resaltante de ella es que era humilde, nunca decía que no y estaba dispuesta ante cualquier necesidad, como lo hace ahora por twitter, siempre presta ante cualquier duda sobre astronomía y otros temas. 

Pero en mi caso, no solo fue una compañera más, por cosas de la vida, formé junto a ella y una venezolana llamada Mariangel el grupo número 8 y teníamos como objetivo: realizar un proyecto de investigación en astronomía.


Los tres pasábamos horas y horas trabajando. En la última semana tuve mayor contacto con ella, mi inglés no era tan bueno y hacía lo posible para que me entienda. A veces me faltaban frases que quería decir y ella comprendía si no hablaba correctamente, nos las arreglábamos pero ella siempre estaba atenta y con Mariangel también. El proyecto lo terminamos, pero debo decir que ella aportó más. Siempre estaré agradecido con ella por todo. Al exponerlo nos fue bien, fue un gran reto para todos ese trabajo. En el último día le entregué una moneda de colección del cóndor, debo decir que le gustó, no fue un gran regalo pero es algo que creo va a recordar, el mes fue muy intenso para todos y los momentos que creamos han sido hasta hoy, pieza importante para que sigamos en contacto.

Hoy 11 de febrero, Día Internacional de la Niña y Mujer en la ciencia la he recordado y creo que todos los que estuvimos en esa escuela la recuerdan. Aparte de ella, las demás compañeras también son extraordinarias y siento orgullo por todas.

Desde enero, ella está en la NASA, sí, en la NASA y estará unos tres meses allí: trabajando, investigando y disfrutando de la astronomía y del centro de vuelo espacial. Para mi es un sueño estar en ese lugar y me siento muy alegre que alguien que haya conocido esté allí, además que es un orgullo para latinoamérica, ya que pocos de esta región pueden ir porque es muy competitivo y requiere de mucho esfuerzo del estudiante, de los profesores, instituciones y seguro mucho más. Es un gran logro y que más que una astrónoma, eso nos hace ver que no solo tienen oportunidades los varones. 


Una astrónoma brasilera está allí, cumpliendo su sueño, el sueño de muchos. Parabéns :)

lunes, 15 de octubre de 2018

Café, lluvia y astronomía



Recuerdo aquella tarde de mayo cuando entré a mi correo y vi el mensaje de aceptación a la escuela de jóvenes astrónomos en Colombia. Una enorme oportunidad para aprender, conocer nuevas personas, lugares y un segundo viaje en el año.

Meses después viajé, conocí lugares como Bogotá, Santander, Bucaramanga, Socorro y Medellín. 

Me cuesta escribir cuando voy a plasmar felicidad, así que este texto está contra toda regla de redacción, solo llenaré esta pantalla de ideas.

En Colombia fui feliz, despertaba cada día con ánimos, con alegría por cada clase nueva, por pasar tiempo con mis amigos - casi hermanos. Algo que usualmente no me pasa en Lima porque despierto sin ánimos, por rutina y no encuentro algo/un impulso que me haga salir de casa. Y digo que casi hermanos, porque instantáneamente nos volvimos así; en total fuimos 35 estudiantes de diferentes países como Chile, Ecuador, Venezuela, Brasil, Honduras, Colombia y Perú, del cual la química se generó instantáneamente.

             

Desde el primer día en que nos instalamos en el hospedaje ya se había sentido cierta conexión y cuando fuimos a tomar, nos reímos mucho, aprendimos extranjerismos y entramos en confianza.

Tuve excelentes clases, con excelentes profesores, todos ellos con gran recorrido internacional, eran muy importantes en el ámbito de la astronomía. Lo mejor fue cuando operamos remotamente el telescopio Pico dos Días, ubicado en el estado brasileño de Minas Gerais, uno de los más importantes de Brasil. Tomamos datos de una galaxia lejana y posteriormente las analizamos.

Su comida es algo similar a la nuestra por lo que no la extrañé, lo que si era típico era tomar siempre jugo de mora y de piña. Hablando de piña, ellos casi le echaban esa fruta a todo. Como en la pizza, sándwiches, hot dogs, etc. Muchos no les gustaba esa combinación y siempre entrabamos en debate.

Casi todos los días tomaba más de 5 vasos de café, ya que estaba a la orden del día, es cierto que aparte de que exportan ese producto, es la más consumida tan igual que la panela. En un día me tomé 9 vasos de café y ya me había sentido extraño ajaja




Aparte de ello, tanto en Bogotá, Bucaramanga y en Socorro, siempre nos acompañó la lluvia, a partir de
las 17 horas siempre llovía, hasta tarde en algunos días. Muchos nos trasladábamos con paraguas, pero eso no impedía salir a divertirnos. Sí, hubo momentos de distracción también: tomamos, bailamos intensamente. De los tragos me gustaron la Club Colombia y Póker. Bailamos mucho como salsa, reguetón y lo que no pude hacerlo es el vallenato.

El mejor día que tuve fue un domingo que fuimos a la catarata Los Caballeros, ubicado en Suaita, Santander. La pasamos tan bien allí, alquilamos un bus y fuimos por nuestra cuenta. Risas en el camino, complicidad en todo momento, aventura y la amistad afloró cuando estábamos disfrutando de esos maravillosos paisajes. Lo mejor fue subir hasta la cima de la catarata y apreciarlo todo. Fuimos personas de varios países unidas por la astronomía, solo queríamos disfrutar, ser felices y lo fuimos. El lazo es muy fuerte, hasta hoy que aun seguimos conversando en el grupo de whatsapp. 

Y fue en reto todo esto, ya que las clases fueron en inglés y yo no estaba acostumbrado. Si bien entiendo  cuando leo y escucho, se me hace un poco difícil hablar fluidamente. Así que asumí, lo afronté y tuve buenos resultados. Aparte de ello, tuvimos que hacer un proyecto de investigación en esas semanas, en inglés y también la exposición. Me fue bien, me preparé como debe ser y mi grupo salió bien, como con los demás.



Al terminar la escuela, fui a Medellín gracias a la escala del viaje. Estuve 8 horas ahí y aproveché en visitar todos los lugares turísticos. Me gustó mucho esa ciudad.

Esos días en Colombia me enseñaron mucho: como en sus niveles educativos, sociales  y culturales. Nos parecemos mucho con nuestros problemas, pero hay que tratar de vencerlos, mejorar cada día, ser empáticos, algo que rescato de allá.

PD1. Si van alguna vez lleven paraguas
PD2. Prueben la Bandeja paisa
PD3. Si no prueban las hormigas culonas no fueron a Colombia

lunes, 25 de junio de 2018

Caminando por lugares desconocidos



Debo confesar que encontré el gusto de viajar solo. La primera vez que viajé sin ningún familiar fue a Arequipa, sucedió en agosto del 2012 a un simposio de estudiantes. Viajé con dos amigos de mi facultad por una semana, fuimos aceptados a exponer un trabajo de investigación y nos fue muy bien. Hasta ese entonces no había ido a campamentos, ni viaje de promo. Las veces que viajé fue mayormente con mi mamá. En ese viaje aprendí a convivir con gustos ajenos, a adecuarme a los diferentes estilos de vida de mis compañeros, a estar atento y ser empático con ellos.

En el 2016 tuve otro viaje importante, fue a la Ciudad de México, esa vez viajé con un estudiante de la UNI, ambos fuimos aceptados a un taller de Astronomía en el Observatorio Nacional de México situada de en Tonantzintla, Puebla. Cuando salió la lista de aceptados, me comuniqué con él para poder coincidir en el viaje, así apoyarlos en lo que sea y estar más seguros. Fue mi primera experiencia internacional y tenía algo de inseguridad andar por lugares desconocidos.

Pero hubo ocasiones en que iba a otras ciudades solo, como a Teotihuacán y Cholula, del cual me guiaba por la bendita Google Maps, sino tal vez me perdía. Y estar solo en esos inmensos lugares, fue todo un reto y la verdad, no sé como sobreviví que hasta ahora no me lo creo. Tras ello, me gané muchas anécdotas para contar.


Este año, en febrero viajé solo a Buenos Aires y La Plata por 10 días a un taller de Astronomía, como era poco tiempo, decidí ir con mochila, la maleta iba a ser muy pesada y fue acertada. Caminé bastante en la capital de Argentina guiándome con Google Maps, preguntando las líneas de los buses, de las calles a policías y ciudadanos. Aunque una vez estaba muy cansado y me quedé dormido en el bus que al despertar me asusté un poco porque no tenía idea de donde estaba; le pregunté al conductor y me dijo que faltaba poco para llegar al destino donde iba.

Viajar solo me ha ayudado a ser mucho más responsable, a estar siempre alerta, a tener mi itinerario listo porque no se puede improvisar en un lugar que no conoces y le agarré cariño porque me siento independiente, porque estoy mucho tiempo conmigo mismo, porque me siento solo contra el mundo, un reto de supervivencia, sin embargo debo agradecer a todas las personas que me han guiado en el camino, lo bueno es que siempre que preguntaba me respondían cordialmente. Y quizás esto ayude cuando viva solo porque aprendí a cuidarme y poner orden en mi vida diaria, sin mi madre o padre que me pueda ayudar.

Me gustaría seguir viajando solo, sentir esa adrenalina de caminar por lugares que no conozco y quedarme admirado por las cosas bellas de cada ciudad. En ciertas ocasiones ni sabía si por el lugar donde estaba caminando era seguro, a veces me ganaba los nervios pero tenía que seguir y estar atento al o que sea. Así que, no es que prefiera viajar así, porque si viajo con alguien sería genial porque se vive de otra manera. Pero eso sí, aún hay cosas que no me gustan hacerlas solo, como ir al cine, a un concierto o a una obra teatral, pues lo siento como algo deprimente desde que hago la fila hasta el término de la función, es algo que no puedo y evito, aunque lo he hecho, nunca lo he disfrutado tanto como estar con compañía.


domingo, 25 de marzo de 2018

Una ciudad que no sólo es de cemento

     

Siempre he querido visitar todas las ciudades de Sudamérica y he tenido la dicha de empezar por Argentina este año. Estuve ahí por 10 días, afortunadamente la Universidad Nacional de La Plata, aceptó un trabajo que he estado realizando para exponerlo en un taller organizado por esa universidad.

No sé por dónde empezar para hablar de Buenos Aires. He tenido muchas anécdotas.

Lo primero que se viene a mi mente es el arte, vi muchas representaciones artísticas por todos lados: Gente compartiendo su música en el tren, en el subterráneo, los bailes de tango en los restaurantes, pintores, actores y artesanos en las plazas. Y recuerdo esto primero porque me trasladaba en el tren de la línea Mitre, hasta la estación de Retiro, donde ahí podía conectar con el subte o los buses y cada persona o grupo que interpretaba algo, siempre lo apoyaban con aplausos y dinero, algo que usualmente no se ve.


Tenía cinco días para hacer turismo en Buenos Aires ya que el lunes 26 empezaba el taller en la ciudad de La Plata hasta el 03 de marzo. Al día siguiente de llegar fui al Planetario Galileo Galilei, sí, ese que sale en el video de la canción Zoom de Soda Stereo y al Rosedal que están ubicados en Palermo Me hospedé en un hostel; mi habitación estaba compartida con 5 personas de diferentes nacionalidades que ni sabía que idioma hablaban.

Fui al barrio de La Boca su templo, la Bombonera, en Argentina el fútbol es como una religión, todos son hinchas a muerte de algún equipo, es un país donde ese deporte es muy importante y es parte de la vida de cada uno.


A cuatro cuadras de La Boca, se encuentra Caminito, un lugar donde hay muchos restaurantes, bares y un pasaje donde se encuentran pintores. Es el corazón de artístico de Buenos Aires donde también disfruté de ver tango y compré algunos recuerdos.

Me recuerdo caminando siempre, me gustaba hacerlo para apreciar mejor las calles, aunque eran de grandes tramos, fue productivo y no importaba el calor. Pude ver el contraste, de esa ciudad. Gente adinerada comprando  y comiendo en las calles, pero también habían mendigos y personas que dormían en las calles, las diferencias sociales son patentes. Y eso que no hablo de las villas.

Me impactó mucho también su arquitectura, se veía mucho el estilo neoclásico, gótico y barroco en sus edificios e innumerables iglesias. Visité también la Casa Rosada, la Plaza de Mayo y el Obelisco. El  barrio de San Telmo y la calle de La Historieta, donde se encuentra Mafalda sentada en una banca. También pasé por Puerto Madero.


Pero a pesar de eso, Buenos Aires es maravillosa, encuentras cultura donde vayas. Así como murales, esculturas, músicos, muchas personas leyendo y tomando un mate. La gente, la gente que hace a la Argentina grande, que estoy muy agradecido por el buen trato y por ser tan amables en guiarme con sus calles y las líneas de buses, sino me perdía.

El domingo partí a La Plata, un bellísimo lugar. Es una ciudad académica y un poco bohemia, los boliches se llenan por las noches, todos los días. El primer día que me hospedé fue con colombianos y el resto de días con uruguayos, me hice amigos de ellos, aprendí de ambos muchas cosas.

Luego del evento, íbamos a tomar con la gente del taller, nunca en mi vida había tomado 4 días seguiros, por primera vez tomé Fernet y todo tipo de cerveza artesanal: negra, roja y rubia. Al cuarto día terminé con ardor en el estómago, ni más tomaré tantos días.
 
De La Plata me gustó mucho la plaza Moreno, lugar donde se llevó a cabo la ceremonia fundacional de la ciudad y allí se encuentra La Catedral de la Inmaculada Concepción, que es un estilo gótico, es increíble ver cada detalle.


Y sobre mi exposición, me fue de maravilla. Lo hice muy bien, le interesó mucho el tema, prestó atención y me hicieron unas cuentas preguntas. Luego de eso se acercaron para hablar sobre lo que expuse. Se realizó en el Planetario de la universidad.

Ese taller tuvo muchos puntos positivos, como contactarse con otros profesionales del mundo, lo cual es una oportunidad excepcional para el intercambio horizontal de experiencias. También como una ocasión para familiarizarme con las buenas prácticas como un canal para mi desarrollo personal y profundizar más sobre la astronomía. También me di cuenta que tengo que estudiar portugués si o si.

Hubo un tour, donde visitamos el Museo de Historia Natural, donde vimos la evolución de nuestra historia y también los observatorios, que sirvieron mucho para las observaciones del siglo pasado.


Extrañaré esta ciudad cosmopolita. Esa ciudad inconforme, anárquica, desesperada y orgullosa. La mayoría de la gente es genial, lastimosamente se encuentran problemas sociales y desigualdad, más aún con un gobierno de mierda. Me llevé gratos recuerdos y anécdotas, que en una sola entrada no podría escribir todas.


PD1. Si algún día van allá, lleven repelente de mosquitos
PD2. Primera vez sentí las famosas turbulencias
PD3. Lleven abrigo aunque sea verano, suele llover y es muy fuerte
PD4. Las argentinas son hermosas
PD5. Prueben la pizza Muzzarella 

miércoles, 20 de septiembre de 2017

La venezolana que me robó el corazón


Leía los periódicos en el pequeño puesto que estaba entre la alameda Chabuca Granda y el Palacio de Gobierno, en esos duros días de la huelga de maestros y de médicos, de la corrupción y la influencia de Odebrecht en el Perú. Agaché la cabeza, metí mis manos en los bolsillos y decidí caminar hasta la Real Plaza del Centro Cívico. 

Mientras caminaba por la plaza de Armas, ya no escuchaba a los que hacían tours en el Cerro San Cristóbal, por la tragedia sucedida hace unas semanas, del cual la informalidad y el descuido fueron los protagonistas de lo sucedido. Crucé la pista hacia el Jr. de la Unión y me di cuenta que, a pesar de la masa de transeúntes que caminan por allí en todas las direcciones, siguen pululando ambulantes, aquellos que ahora venden esos palitos para selfies, dulces, juguetes de todo tipo y más que nada el famoso finger spinner. Entre ambulantes, todo alrededor estaba cubierto por tiendas de ropa y comidas, un bullicio total, nada cambiaba desde la primera vez que caminé por ahí, que fue aproximadamente a los 10 años.

Más allá, mientras esperaba que el semáforo cambie a verde, al frente veía mendigos sentados alrededor de la iglesia La Merced y aunque estén sufriendo en este mundo, los religiosos los consuelan con la frase: “Dichosos los pobres, porque ustedes son el reino de Dios”, al menos estarán en su reino, que más quieren.

Luego me encontré cerca de Ripley, lo que fue el Palais Concert, y se me viene a la mente aquella frase del gran Abraham Valdelomar: "El Perú es Lima. Lima es el Jirón de la Unión. El Jirón de la Unión es el Palais Concert y el Palais Concert soy yo”. Qué pensará ahora que es una tienda por departamentos y no un centro cultural. Mientras pienso sobre aquellos años, me veo interrumpido por la llegada apresurada del metropolitano.
 

Todo seguía igual, hasta que oí un grito diferente: Arepas, areeepas, areeepas. Sí, muchos venezolanos vendiendo arepas, tisana y bombitas. Aquellas arepas eran el bocadito que todo venezolano vendía apenas llegaba. A 5 soles señores, decía uno con su clásico gorro alusivo a su bandera; otros tenían la bandera de su país en forma de casaca. Y por cada 100 metros me cruzaba con otro, junto a los gritos de aquellos que ofrecen tatuajes baratos.

Esquivando a la gente, aguantando el bullicio, estaba por terminar mi odisea cuando vi a lo lejos la plaza San Martín. En eso apareció ella, la reconocí rápidamente por su acento venezolano. Era tan hermosa, ella confirmaba la belleza venezolana, país que tiene la mayor cantidad de mises Universo y Mundo de Sudamérica. Nos cruzamos, así que sin pensarlo decidí comprarle unas bombitas. Mientras le hablaba me dijo que estaba muy cansada, que desde las 9am estaba parada. Así que se sentó cerca de un árbol para darme un par de bombitas.

Le pregunté muchas cosas, entre ellas me respondió que estaba desde abril de este año en el Perú, que empezó vendiendo arepas, antes por el Jockey Plaza y como se había mudado, ahora lo hacía en el centro desde junio. Tenía 28 años, había estudiado comunicaciones y que aún no tenía todos sus papeles aquí porque quisiera ejercer su profesión y que por ahora está día a día vendiendo. Pero no tiene vergüenza, ella se siente valiente al venir a otro país a vivir, a lucharla, porque no quiere sobrevivir en Venezuela, las cosas están duras allá y siente que corre peligro. 
Espera algún día regresar, aunque por ahora está pensando que sus padres y sus dos hermanos vengan. A pesar de todo, extraña su ciudad y su rutina, pero hay decisiones que hay que tomar y mientras más duras lo son, es más satisfactorio saber que fue la mejor. Ella es fuerte, como todos sus compatriotas en estos momentos duros. Ella me enseñó a no morir arrodillado y que ante la adversidad siempre hay un camino. 

Me alegró el día conocerla un poco, encontrarla fue hallar una flor en medio de escombros. Ella era muy bella y lo mejor, que es mucho más por dentro.  

domingo, 27 de agosto de 2017

Sirio


Te cuento que hay una estrella que me recuerda a ti, ella es Sirio, que al igual que tú, siempre brillabas y destacabas entre todas las personas. Así como le dabas luz a mi vida.

Y ahora ese brillo tuyo se apagó y no he hallado alguna luz similar. Hay tantas cosas que quedaron pendientes, como un café en Plaza San Miguel, la cerveza en el Munich en el centro, nuestro vuelo en parapente en Miraflores o un tango que me retaste el año
pasado. 

Estas semanas te he estado pensando y más que nada de esas cosas que tenemos pendiente, de lo efímera que es la vida; que hace poco lo tenía todo y ahora nada. Como extraño esos buenos momentos en el cual brillabas:  Como esos malditos besos, tus bromas, tus mates de risa, tus memes por WhatsApp, las canciones de los 70's que me pasabas y escuchar a Mon Laferte
en tu habitación y que no podíamos cerrar la puerta.

Por ahora me haces falta y supongo que a ti, pero mi pecado es que escribo y me curo haciendo catarsis de lo que me consume, tengo que liberar mi dolor, compartirlo para sentirlo menos trágico. Te extraño mucho y no encuentro aquel brillo que iluminaba mis días, mi vida gris.

Pero sigo viviendo… como tú, como el mundo a nuestro alrededor. Quizás algún día realice las cosas que quedaron pendientes o sin darme cuenta encuentre alguna estrella que siga iluminándome. Y espero que no pierdas esa luz, que hombres como yo, también están perdidos, en busca de alguna luz de esperanza.