domingo, 10 de septiembre de 2023

El mar y nueva estrella


Hoy, mientras el frío renace de un invierno muerto y la crisis se avecina, me vienen a la mente aquellos días en que compartíamos risas y sueños. Aunque el tiempo nos llevó por caminos diferentes, quiero que sepas que aquellos momentos juntos siguen vivos en mi memoria.

Recuerdo la primera vez que te vi, con esa sonrisa que iluminaba todo a tu alrededor, tu encanto natural, tus ganas de comerte al mundo y con tu gran sentido del humor hiciste que todos te quisieran y tan pronto fuiste muy importante en la oficina, así poco a poco construimos una historia de amistad, confianza y complicidad hasta el día de hoy,

Las risas compartidas, las pequeñas confidencias y los retos superados juntos crearon un vínculo único entre nosotros que nos volvimos inseparables. Cada día a tu lado parecía un regalo, siempre admiré tu valentía, tus ganas de aprender y tu alegría de vivir. Juntos enfrentamos desafíos en el trabajo y celebramos éxitos compartidos. Nuestro compañerismo era único y nuestros gustos coincidían en todo: el chifa, los conciertos los fines de semana, la chatarrita, la música, las películas, era una ecuación perfecta.

Los años pasaron y la vida siguió su curso. Tuve que salir de ese hermoso trabajo para ir a otra institución a seguir creciendo profesionalmente. Aunque en ciertos momentos nos volvíamos a ver, la química se mantenía, casi nunca teníamos discrepancias. Y como todo lo que sube tiene que bajar, al pasar los meses ya era menos frecuente nuestras conversaciones y reuniones; se sabe porque el tiempo no perdona y las ocupaciones te consumen.

La última vez que nos vimos y conversamos de todo fue en febrero del 2022. La pasamos increíble como siempre, aunque quedamos para una próxima vez, no se pudo dar y creo que ya nunca nos podremos ver. 

Hoy sé que estás a punto de embarcarte en una nueva etapa de tu vida, el milagro de la maternidad. Quiero que sepas que te deseo lo mejor en esta maravillosa aventura. Tu hijo o hija tendrá la fortuna de tener una madre tan llena de amor y luz como tú.


Aunque nuestros caminos tomaron rumbos distintos, quiero que nunca olvides lo especial que fuiste para mí. A través de estas líneas, quiero enviarte un abrazo de añoranza y gratitud por haber sido parte de mi vida.

Aunque hay mucho que contar y muchas anécdotas, no me alcanzaría líneas para plasmar todo. Solo podré decirte que eres una persona única y extraordinaria, y mereces todas las maravillas que el mundo tiene reservadas para ti.

Serás una gran mamá y mereces que seas feliz siempre.